Argumentos a favor de la secesión
Derechos de los estados: Los partidarios sostenían que el gobierno federal vulneraba los derechos de los estados, y que la Constitución les confería la facultad de anular leyes federales consideradas inconstitucionales.
Esclavitud: Para muchos sureños, la razón principal era proteger la institución de la esclavitud, que percibían amenazada por el Norte, lo que según ellos devastaría la economía del Sur.
Motivos económicos: Algunos alegaban que el Norte explotaba económicamente al Sur mediante aranceles que favorecían a la industria norteña en detrimento de la agricultura sureña.
Argumentos en contra de la secesión
La Constitución: Los unionistas afirmaban que la Constitución prohibía la secesión, ya que los estados habían aceptado unirse de forma permanente.
Consecuencias económicas: Advertían que la separación provocaría un desastre económico, pues el Sur no podría subsistir sin el apoyo financiero del Norte.
Guerra civil: Temían que la secesión desencadenara una guerra civil; consideraban que era deber del Norte preservar la Unión, incluso mediante la fuerza militar.
En última instancia, los argumentos a favor prevalecieron y los estados sureños se separaron en 1861, desencadenando la Guerra Civil (1861‑1865), que terminó con la victoria de la Unión.