Otto von Bismarck fue el artífice de la creación del Imperio Alemán en 1871.
Primeros años y unificación de Alemania
Como canciller bajo el Kaiser Guillermo I y, posteriormente, bajo el Kaiser Federico III, Bismarck aplicó la política de "sangre y hierro" para lograr la unificación de los estados alemanes. Condujo tres guerras exitosas —contra Dinamarca (1864), Austria (1866) y Francia (1870‑71)— que consolidaron la hegemonía prusiana y dieron origen al Segundo Reich.
Política interior y reformas sociales
Más allá de la diplomacia militar, introdujo reformas de bienestar social pioneras, como seguros de enfermedad, accidentes laborales y jubilación, sentando las bases del Estado de bienestar moderno.
Diplomacia y alianzas exteriores
Forjó alianzas estratégicas con Austria‑Hungría y Rusia, y mantuvo a Francia aislada tras la Guerra Franco‑prusiana de 1870‑71, garantizando la seguridad del nuevo imperio.
Fin de su carrera y legado
En 1890, tras un intenso enfrentamiento con el nuevo Kaiser Guillermo II, Bismarck abandonó la política activa. No obstante, sus ideas sobre la diplomacia, la administración estatal y las políticas sociales influyeron en Europa durante gran parte del siglo XX.