Contexto
El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 generó una fuerte hostilidad hacia los ciudadanos alemanes que vivían en Australia. A continuación se describen las principales medidas y actitudes que se tomaron contra ellos.
Internamiento
Tras el inicio del conflicto, miles de hombres de origen alemán fueron detenidos y enviados a campos de internamiento repartidos por todo el país, bajo la sospecha de que pudieran representar una amenaza.
Deportación
En algunos casos, los alemanes fueron expulsados de forma forzosa, sobre todo aquellos considerados simpatizantes activos del Imperio Alemán o que habían manifestado opiniones anti‑británicas.
Confiscación de bienes
El gobierno australiano incautó propiedades y negocios pertenecientes a residentes alemanes, incluyendo granjas, comercios y activos financieros.
Estigma social
Los alemanes sufrieron discriminación y hostilidad social. Fueron objeto de agresiones verbales y, en ocasiones, físicas, y algunas comunidades boicoteaban los establecimientos dirigidos por alemanes.
Revocación de la naturalización
Se anuló la ciudadanía australiana de muchos nacidos en Alemania que la habían obtenido antes de la guerra.
Variaciones en el trato
No todos los alemanes fueron tratados de la misma manera. Aquellos que llevaban años en Australia, tenían familia y estaban bien integrados a veces escaparon a la peor persecución.
Después del conflicto
Al finalizar la guerra, la mayoría de los internos fueron repatriados a Alemania, aunque algunos optaron por permanecer y reconstruir sus vidas en Australia. Con el tiempo, muchos lograron reintegrarse a la sociedad australiana y aportaron al desarrollo cultural y económico del país.