Historia de Europa

Mammi – 535 d.C.: la campaña de Salomón y su sorprendente victoria

Mammi – 535 d.C.: la campaña de Salomón y su sorprendente victoria

Contexto histórico

Tras la derrota de los vándalos a manos de Belisario, la nueva provincia bizantina en la zona que hoy comprenden Libia, Túnez y Argelia no quedó en paz. Los descendientes moros de los antiguos númidas se rebelaron contra el Imperio.

En la primavera de 534 d.C., el emperador Justiniano confió la administración militar y civil de la provincia a Salomón, nombrándolo Magister Militum Africae y Praetoriano Prefecto de África. Su misión: sofocar la revuelta y restablecer el control bizantino.

El estallido de la rebelión

Los moros, liderados por Koutzinas, Esdilasa, Iurfurthis y Medisinissas, concentraron sus fuerzas en la región de Bizacón (actual sur de Túnez). El general romano Rufino, al mando de una guarnición de apenas 500 hombres, fue derrotado, capturado y decapitado por los rebeldes.

Ante la magnitud del levantamiento, Salomón solicitó refuerzos a Justiniano y, simultáneamente, intentó negociar una solución pacífica. Cuando la diplomacia fracasó, envió una carta a los moros para ganar tiempo mientras esperaban el contingente que llegaría en la primavera de 535.

Fuerzas en conflicto

Los moros reunieron una superioridad numérica abrumadora, pero carecían de caballería pesada. Su estrategia se basaba en una infantería dispuesta en círculo detrás de una fila de doce camellos arrodillados, destinada a asustar a los caballos bizantinos. Además, su caballería ligera atacaba los flancos enemigos con jabalinas y se retiraba rápidamente.

El ejército bizantino contaba con alrededor de 18 000 hombres, entre los que destacaban los bucellarii de élite de Belisario, caballería ligera, infantería pesada scutati y tropas ligeras de arqueros y hondas. Los bucellarii estaban armados con lanzas largas, espadas y arcos, mientras que los scutati portaban el característico escudo ovalado (scutum) y una lanza ligera.

Estrategia mora

Los moros colocaron su infantería en la llanura de Mammes, bordeada de colinas, y alinearon a sus caballeros en los cerros para envolver al enemigo una vez que la infantería bizantina se acercara. Los camellos, al ser rodeados por la infantería, debían provocar el pánico entre los caballos bizantinos, tal como había ocurrido contra los vándalos.

La batalla en la llanura de Mammes

Salomón erigió un campamento fortificado y, pese a la baja moral tras la derrota de Rufino, animó a sus tropas recordándoles la superioridad de su equipo y su entrenamiento.

Decidió atacar antes de que los moros pudieran organizarse. Ordenó a su ejército avanzar diagonalmente, intentando rodear el flanco derecho del círculo moro. La maniobra expuso su propio flanco izquierdo, pero confiaba en que la caballería mora quedaría atrapada por el terreno accidentado.

Cuando la caballería bizantina del flanco izquierdo se encontró con los camellos, los caballos se asustaron y se negaron a avanzar, creando confusión. Salomón reaccionó rápidamente: desmontó a sus jinetes y los puso a luchar a pie.

Con 500 bucellarii bajo su mando directo, atacó el flanco izquierdo del enemigo, derribó aproximadamente 200 camellos y abrió un corredor dentro del círculo moro. La ruptura provocó el caos entre la infantería y la población civil, que intentó huir.

Los bizantinos aprovecharon la desorganización: la caballería volvió a montar y cargó contra los moros en retirada, mientras la infantería bizantina perseguía y masacraba a unos 10 000 combatientes. Mujeres y niños fueron capturados; sólo quedaron vivos unos 200 camellos.

Consecuencias

Tras la victoria, Salomón regresó a Cartago con prisioneros, botín y los escasos camellos supervivientes, dejando la zona rebelde atrás. La campaña demostró la eficacia de la disciplina y la adaptabilidad bizantinas frente a un enemigo numéricamente superior.