Fin de las colonias alemanas
Tras la firma del Tratado de Versalles, Alemania perdió todas sus colonias ultramarinas. La única excepción fue la antigua África del Sudoeste Alemana (actual Namibia), que quedó bajo administración de Sudáfrica mediante un mandato de la Sociedad de Naciones.
El resto de los territorios fueron asignados como mandatos de la Sociedad de Naciones a las potencias vencedoras y permanecieron bajo su control durante el período de entreguerras, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial.