Tras la Primera Guerra Mundial, Georges Clemenceau, presidente del Consejo de Ministros francés, buscó una paz que impidiera cualquier futura amenaza alemana. Sus motivaciones se agruparon en cuatro pilares principales.
Seguridad de Francia
Clemenceau consideraba esencial debilitar militar y económicamente a Alemania para que nunca más pudiera poner en riesgo la soberanía francesa.
Presión de la opinión pública francesa
El sentir popular en Francia exigía una dura retribución contra los alemanes. El líder político sabía que debía canalizar ese clamor de venganza para mantener la cohesión interna.
Responsabilizar a Alemania por los daños de la guerra
Francia había soportado una de las peores devastaciones del conflicto. Clemenceau quería que Alemania asumiera la carga de los costos humanos y materiales que había generado.
Construir un nuevo orden internacional
El viejo sistema diplomático había fracasado en evitar la catástrofe. Clemenceau aspiraba a una nueva arquitectura basada en la seguridad colectiva y la cooperación, y consideraba que castigar a Alemania era un paso necesario para sentar esas bases.