Murallas y fortificaciones
Las ciudades del Oriente Medio y Europa estaban protegidas por gruesas murallas, torres y puertas reforzadas. Incluso con la maquinaria de asedio más avanzada, los cruzados les resultaba muy difícil romper esas defensas.
Escasez de provisiones
Muchas campañas cruzadas partían con escasos suministros. La falta de alimentos y agua hacía inviable mantener un asedio prolongado.
Enfermedades
La disentería, el tifus y otras enfermedades cobraban la vida de numerosos soldados, debilitando la capacidad de los cruzados para mantener operaciones de asedio.
Guerra de guerrillas
Los habitantes locales y grupos rebeldes empleaban tácticas de guerrilla, hostigando a los cruzados y saboteando sus líneas de abastecimiento, lo que complicaba la toma de la ciudad.
Resistencia musulmana
Los defensores musulmanes estaban bien organizados y mostraban una gran determinación. Utilizaban contraataques, salidas sorpresivas y sus propias máquinas de asedio para dificultar el avance cruzado.