Francia
Durante el siglo XVII, Francia amplió su dominio sobre extensos territorios en Norteamérica, el Caribe y África. Sus colonias incluían Canadá, Luisiana, Saint‑Domingue (actual Haití) y Senegal.
El país aumentó su influencia mediante la exploración, la colonización y la expansión imperial.
Inglaterra (más tarde Gran Bretaña)
Estableció colonias en Norteamérica, como Jamestown en 1607, y en el Caribe.
Dominó el comercio transatlántico de esclavos, lo que reforzó su poder imperial.
Compitió por territorios e influencia con otras potencias europeas, sobre todo con Francia.
Países Bajos (República Holandesa)
Expandió sus posesiones ultramarinas centradas en el comercio y la creación de puestos comerciales.
Controló regiones como las Indias Orientales Holandesas (actual Indonesia), partes de Ceilán (hoy Sri Lanka) y la Colonia del Cabo en Sudáfrica.
Portugal
Mantuvo el control sobre sus colonias existentes en África, Brasil y áreas de Asia, como Goa y Macao.
Rusia
Continuó su expansión hacia el este, conquistando Siberia y llegando al Pacífico, consolidando su territorio e influencia imperial.