Durante el siglo XVI, el Imperio español estableció una red comercial que abarcaba continentes, gracias a su dominio marítimo y a sus vastos territorios ultramarinos. A continuación se describen los principales socios y destinos comerciales de España en esa época.
1. El Nuevo Mundo (América)
El control español sobre gran parte de América Central y del Sur le permitió extraer enormes cantidades de metales preciosos, principalmente oro y plata, de sus minas. Estos recursos fueron la base de la economía española.
2. China (Dinastía Ming)
El comercio con China se canalizaba a través de la ruta Manila‑Acapulco. La plata americana se enviaba a China a cambio de seda, porcelana, especias y otros productos de lujo.
3. India (Imperio Mughal)
España utilizaba el puerto portugués de Goa como punto de intercambio. La plata española se cambiaba por textiles, especias y piedras preciosas procedentes de la India.
4. Filipinas
Las Islas Filipinas, colonizadas por España, sirvieron de centro logístico para el comercio con el sudeste asiático (Brunéi, Malaca, etc.). Los productos de esas regiones se enviaban posteriormente a España y Europa.
5. Norte de África (Magreb)
Se mantuvieron intercambios con Marruecos y Argelia, donde España importaba trigo, aceite de oliva y frutos secos, y exportaba manufacturas y otros bienes.
6. Italia
Los vínculos con las ciudades‑estado italianas, sobre todo Génova y Venecia, facilitaban la circulación de artículos de lujo, obras de arte y especias por el Mediterráneo.
7. Francia
Francia era otro socio importante; el comercio incluía vino, tejidos y diversos productos manufacturados.
8. Los Países Bajos españoles (actual Bélgica y parte de los Países Bajos)
Estas provincias, bajo dominio español, intercambiaban lana y materias primas españolas por tapices, tejidos y otros productos terminados.
En conjunto, la combinación de colonias americanas, rutas marítimas y territorios europeos convirtió a España en una potencia económica global durante el siglo XVI.