Tras la Primera Guerra Mundial, cuatro poderosos imperios europeos dejaron de existir. A continuación se detallan sus territorios perdidos y su destino.
Imperio Alemán
Derrotado en la guerra, el Imperio Alemán se desintegró y sus posesiones fueron repartidas entre las potencias vencedoras. Alemania perdió Alsacia‑Lorena a Francia, Eupen‑Malmédy a Bélgica, el norte de Schleswig a Dinamarca y Prusia Occidental, Posen y Alta Silesia a Polonia. Además, su imperio colonial fue dividido entre los Aliados.
Imperio Austrohúngaro
El colapso del Imperio Austrohúngaro también fue consecuencia de la derrota. Austria cedió el Tirol del Sur a Italia, Bucovina a Rumanía, Galicia y Lodomería a Polonia y Dalmacia a Yugoslavia. Hungría vio cómo Transilvania pasó a Rumanía, Eslovaquia a Checoslovaquia y Croacia‑Eslavonia a Yugoslavia.
Imperio Ruso
El Imperio Ruso se desintegró tras la guerra y la Revolución. Sus territorios fueron reclamados por nuevas naciones independientes y los Aliados: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Besarabia se independizaron o fueron cedidos.
Imperio Otomano
Derrotado en el conflicto, el Imperio Otomano perdió la mayor parte de sus dominios en Oriente Medio. Arabia, Siria, Líbano, Palestina, Transjordania, Irak y Chipre fueron ocupados o entregados a las potencias vencedoras.
El colapso de estos imperios marcó el fin de una era y el inicio de un nuevo orden político en Europa y el mundo.