Crisis económica
Francia atravesaba una profunda crisis económica a finales del siglo XVIII. Las deudas acumuladas por guerras y el despilfarro de la monarquía agotaban las arcas del Estado. Las malas cosechas y el aumento del precio del pan provocaron pobreza y hambre entre la población, sobre todo entre los más necesitados urbanos.
Desigualdad social
La sociedad francesa estaba fuertemente estratificada: el clero y la nobleza disfrutaban de privilegios inmensos, mientras la mayor parte de la población – burguesía, campesinos y obreros urbanos – carecía de derechos y oportunidades esenciales. Esta desigualdad generó un profundo resentimiento y el deseo de cambio.
Ilustración y pensamiento crítico
Las ideas de la Ilustración, que promovían la razón, el individualismo y un gobierno limitado, cuestionaron la legitimidad del derecho divino y el absolutismo. Filósofos como Voltaire, Rousseau y Montesquieu criticaron los sistemas sociales y políticos, inspirando a intelectuales a exigir reformas.
Represión política
El rey Luis XVI y su gobierno imponían censura y restringían la libertad de expresión, lo que alejó a los intelectuales y a la élite educada. El uso arbitrario del poder, los impuestos injustos, la administración ineficaz y el liderazgo deficiente alimentaron el descontento general.
Influencia de la Revolución americana
El éxito de la Revolución de los Estados Unidos en 1776 y la proclamación de una república sirvieron de modelo para los revolucionarios franceses. Los principios de libertad, igualdad y búsqueda de la felicidad contenidos en la Declaración de Independencia resonaron en Francia, impulsando su propia revuelta.