El surgimiento de la Unión Soviética
La Revolución Rusa de 1917 marcó un periodo de convulsión política y social que culminó con la caída de la dinastía Romanov y la creación de la Unión Soviética.
El movimiento estuvo liderado por el Partido Bolchevique, bajo la dirección de Vladimir Lenin, cuyo objetivo era instaurar una sociedad comunista.
Consolidación del poder bolchevique
Tras la revolución, los bolcheviques centralizaron el poder y pusieron en marcha políticas de nacionalización de la industria y la agricultura, redistribución de tierras a los campesinos y establecimiento de un Estado unipartidista.
Estas medidas transformaron radicalmente la estructura social rusa y sentaron las bases para el desarrollo de la Unión Soviética como una potencia mundial.
La Unión Soviética (1922‑1991)
Formalmente constituida en 1922, la URSS perduró casi setenta años, hasta su disolución en 1991. Durante ese tiempo ejerció una influencia decisiva en la política, la economía y la cultura global, desempeñó el papel de superpotencia en la Guerra Fría y aportó importantes avances en ciencia, tecnología y exploración espacial.