1. Realpolitik
Otto von Bismarck, el “Canciller de Hierro” de Prusia, aplicó una política de realpolitik basada en consideraciones pragmáticas y nacionalistas, sin dejarse guiar por ideas ideológicas o morales. Su objetivo era mantener el equilibrio de poder en Europa, impedir el ascenso de un rival y consolidar a Alemania como potencia dominante del continente.
2. Alianzas e aislamiento
La estrategia diplomática de Bismarck consistía en crear alianzas y preservar el equilibrio entre los estados europeos. Buscó aislar a Francia, principal rival de Alemania, y evitar coaliciones anti‑alemanas. De esta forma surgió la Alianza Dual con Austria‑Hungría (1879) y la Triple Alianza con Italia (1882).
3. Expansión colonial
En la última fase del imperialismo europeo, Alemania adquirió colonias en África (Namibia, Togo, Camerún, África Oriental Alemana y África del Sudoeste Alemana) y en el Pacífico (Nueva Guinea Alemana, Archipiélago de Bismarck y Samoa Alemana). Estas posesiones aportaron poco valor económico y servían más como símbolos de prestigio nacional.
4. Weltpolitik
Con la coronación del káiser Guillermo II en 1888, Alemania adoptó la política expansionista conocida como Weltpolitik (“política mundial”). El objetivo era aumentar la influencia global, desafiar el dominio naval británico y obtener nuevas colonias y esferas de influencia.
5. Crisis marroquíes
La Weltpolitik provocó tensiones con Francia y Gran Bretaña. Las crisis marroquíes de 1905 y 1911 llevaron a Europa al borde de la guerra y mostraron la creciente división entre las grandes potencias. Alemania apoyó la independencia de Marruecos, mientras que Francia y el Reino Unido defendían una autonomía bajo control francés.
6. Carrera armamentista naval
El deseo de equiparar a la Royal Navy británica desencadenó una carrera naval entre ambos países. Alemania construyó una flota poderosa, buscando desafiar la supremacía marítima británica y asegurar sus rutas y colonias. La competencia de acorazados “dreadnought” intensificó aún más la rivalidad.
7. Fracaso de la diplomacia
Aunque se intentaron negociaciones, las tensiones siguieron escalando. Las Guerras de los Balcanes (1912‑1913) profundizaron las rivalidades y revelaron la complejidad de la red de alianzas. Los esfuerzos diplomáticos no lograron evitar el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914.