Una versión distorsionada de la historia
En el centenario de la catástrofe de Asia Menor, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha intensificado su retórica contra Grecia, acusándola de cometer genocidio durante 1919‑1922. En Grecia, sin embargo, algunos se preguntan si su propio pueblo también cometió atrocidades. Vale la pena repasar los hechos para aclarar el panorama.
Autor: Konstantinos Colevas
Fuente: Parapolitics
El genocidio de los cristianos en el Imperio Otomano
El proceso de exterminio de cristianos comenzó en 1894 con la persecución de armenios bajo el sultán Abdul Hamid II y se intensificó entre 1914 y 1922 bajo el gobierno de los Jóvenes Turcos y, posteriormente, de Mustafa Kemal. Investigaciones de académicos independientes, incluidos historiadores turcos de prestigio, coinciden en que la eliminación de griegos y armenios fue una política planificada desde la cúpula del Estado, ejecutada por el ejército, la gendarmería, comandantes locales, bandas criminales y, en algunos casos, ciudadanos turcos comunes.
Violencia griega: casos aislados y castigos
En contraste, los actos de violencia cometidos por soldados o civiles griegos contra población turca fueron incidentes puntuales, sin un plan ni órdenes superiores. Cuando ocurrieron, las autoridades griegas en Asia Menor los sancionaron. El ejército griego llegó a Esmirna en mayo de 1919 bajo mandato de cinco años otorgado por la Conferencia de Paz de París, con la intención de celebrar un referéndum sobre el futuro del vilayete. Por ello, la administración griega buscaba mantener una relación cordial con la población musulmana local.
Un ejemplo inmediato: pocos días después del desembarco, dos soldados griegos fueron ejecutados tras un consejo de guerra, enviando un mensaje claro de que los actos violentos contra musulmanes no serían tolerados.
Investigaciones israelíes
Los investigadores israelíes Benny Morris y Dror Ze’evi, en su libro “The Thirty‑Year Genocide: The Annihilation of Turkey’s Christian Minorities (1894‑1924)”, citan documentos de diplomáticos y misioneros occidentales que confirman que la élite turca diseñó la exterminación de armenios y griegos para crear un estado exclusivamente turco y musulmán. El genocidio, afirman, fue una política estatal.
En cuanto a los griegos que perpetraron violencia, los autores registran incidentes aislados que contravenían cualquier orden superior. En abril de 1920, por ejemplo, tres “líderes bandoleros” griegos fueron ahorcados públicamente por orden del comisionado‑comandante de Esmirna, Aristides Stergiadis, por asesinatos de civiles musulmanes.
Conclusiones de los autores
Morris y Ze’evi concluyen que muchas denuncias turcas sobre supuestos crímenes griegos resultaron ser falsas o infundadas. Además, señalan que en los escasos casos en que cristianos atacaron a musulmanes entre 1894 y 1924, no participó clero ortodoxo; por el contrario, la persecución religiosa en el lado turco provocó conversiones forzadas al islam de algunos griegos y armenios. La historia se escribe a partir de los documentos, no de las declaraciones de Erdogan.