Al final del siglo XIX, varias naciones dominaban vastos territorios fuera de sus fronteras, estableciendo imperios coloniales que influyeron en la política mundial.
Gran Bretaña
El Imperio Británico era el más extenso del mundo, con aproximadamente 13 millones de km². Sus colonias y protectores se distribuían por África, Asia y América.
Francia
El Imperio Francés ocupaba alrededor de 10 millones de km², convirtiéndose en la segunda potencia colonial, con posesiones en África, Asia y América.
Rusia
El Imperio Ruso, con cerca de 22 millones de km², abarcaba territorios en Europa, Asia y una pequeña porción de América del Norte.
Imperio Alemán
El Imperio Alemán controlaba unos 3 millones de km², concentrando sus colonias en África, Asia y el Pacífico.
Estados Unidos
Tras la Guerra Hispano‑Estadounidense, EE. UU. emergió como potencia imperialista, adquiriendo territorios en el Caribe, el Pacífico y Filipinas.