Cartas reales
Las compañías propietarias recibían del monarca lo que se conocía como carta real, un documento legal que les confería el derecho de fundar una colonia en una zona determinada del Nuevo Mundo. La carta establecía los límites territoriales, los privilegios y derechos de la empresa, así como sus obligaciones frente a la Corona.
¿A quién se concedían?
Las cartas reales podían otorgarse a distintos tipos de solicitantes:
- Aventureros: particulares dispuestos a arriesgar su propio capital y recursos para fundar una colonia.
- Compañías mercantiles: sociedades creadas con el objetivo de comerciar con los pueblos indígenas y otras poblaciones del Nuevo Mundo.
- Grupos religiosos: comunidades que buscaban libertad de culto y un refugio espiritual en América.
Primeras cartas y expansión
La primera carta real para una colonia del Nuevo Mundo se concedió en 1606 a la Virginia Company of London. Con ella se fundó Jamestown, en Virginia, el primer asentamiento inglés permanente en Norteamérica.
Durante los siglos XVII y XVIII se siguió otorgando este tipo de documentos. Al cierre del siglo XVIII, la Corona británica controlaba trece colonias en Norteamérica.
Importancia de las cartas reales
Las cartas reales fueron esenciales para la colonización, pues proporcionaban el marco jurídico necesario para la creación de colonias y garantizaban su lealtad a la Corona británica.