Moisés es una figura central de la Biblia, venerada por judíos, cristianos y musulmanes. Profeta del Antiguo Testamento, lideró a los hebreos fuera de Egipto, los condujo a la Tierra Prometida y recibió de Yahvé los Diez Mandamientos, base de la Ley divina hebrea. Más allá de los textos sagrados, existen escasas evidencias históricas sobre su vida; de hecho, el historiador Édouard Meyer declaró en 1906 que Moisés no es una figura histórica comprobable. Sin embargo, su papel en la tradición judía y su influencia en la cultura occidental son indiscutibles.
¿Quién es Moisés según la Biblia?
Nacido en Gosén, en el Antiguo Egipto (probablemente en el siglo XIII a.C.), Moisés pertenece a la tribu de Leví, una de las doce tribus hebreas que emigraron a Egipto alrededor del siglo XVII a.C. Era hijo de Amram y Jocabed, hermano de Aarón y Miriam.
Antes de su nacimiento, el faraón (posiblemente Ramsés II o su sucesor Merneptá) ordenó la muerte de los recién nacidos hebreos para evitar rebeliones. Para salvarlo, su madre lo colocó en una cesta entre los juncos del Nilo. La hija del faraón encontró al niño, lo adoptó y lo crió como príncipe egipcio, llamándolo Moisés, que según la Biblia significa “sacado de las aguas”. El nombre probablemente proviene del término egipcio mosu, que significa “hijo”.
El episodio de la zarza ardiente
Ya adulto y consciente de sus raíces, Moisés presencia la miseria de su pueblo mientras inspecciona una obra de construcción donde trabajan los hebreos. En un acto de ira, mata a un egipcio que maltrataba a un hebreo y huye a Madián. Allí se refugia bajo la protección del sacerdote Jetró, quien le ofrece a su hija como esposa.
Durante su exilio, Dios se le aparece en el Monte Horeb (Sinaí) bajo la forma de una zarza ardiente y le encomienda la misión de liberar a los hebreos de la esclavitud egipcia.
Fortalecido por la revelación divina, Moisés regresa a Egipto junto a su hermano Aarón. Tras varias peticiones al faraón, éste se niega a permitir que los hebreos celebren la Pascua en el desierto, pese al milagro del bastón de Aarón convertido en serpiente.
Para demostrar su poder, Yahvé envía diez plagas sobre Egipto: sangre en el Nilo, invasiones de ranas, piojos, moscas, peste sobre el ganado, úlceras, granizo, langostas, oscuridad y, finalmente, la muerte de los primogénitos egipcios. Conmovido por la última plaga, el faraón accede a dejar libre al pueblo hebreo, iniciando así el Éxodo que duraría cuarenta años.
Salida de Egipto y cruce del Mar Rojo
Al llegar al Mar Rojo (también llamado “Mar de los Juncos”), los hebreos se encuentran rodeados por las tropas del faraón. Moisés alza su bastón y, por mandato divino, las aguas se separan, formando un pasillo seco por el que el pueblo atraviesa. Cuando los egipcios intentan seguirlos, Moisés vuelve a bajar su mano y el mar se cierra, ahogando al ejército persiguidor.
Guiados por Moisés, los hebreos continúan su travesía por el desierto. Allí Dios provee alimento y bebida: envía una nube de codornices, produce rocío que se solidifica como escarcha (el maná, prefiguración de la Eucaristía) y hace brotar agua de una roca.
Las tablas de la Ley
Tres meses después de abandonar Egipto, el pueblo llega al desierto del Sinaí. Moisés deja al pueblo bajo la custodia de Aarón y asciende al Monte Sinaí, donde, tras cuarenta días y noches de ayuno, recibe los Diez Mandamientos, fundamento del pacto entre Yahvé y su pueblo.
Al descender, descubre que los hebreos, influenciados por Aarón, han erigido un becerro de oro y lo adoran. Enfurecido, Moisés rompe las primeras tablas y destruye el ídolo, pero intercede ante Yahvé pidiendo clemencia. Dios escucha su súplica y permite que Moisés vuelva al monte para obtener un nuevo juego de tablas, que lleva de regreso al pueblo.
A partir de entonces, los israelitas se comprometen a seguir la Ley mosaica, basada en un monoteísmo estricto y en el respeto a un Dios invisible, omnisciente y todopoderoso. Moisés conduce al pueblo hasta la frontera de la Tierra Prometida, donde muere a los 120 años. Su figura trasciende la historia judía, convirtiéndose en un pilar fundamental para la tradición judeocristiana.
Bibliografía
– Sigmund Freud, "El hombre Moisés y la religión monoteísta", Gallimard, 1986.
– Charles Szlakmann, "Moisés", Gallimard, colección “Folio Biographies”, París, 2009.
Para profundizar
– "Los Diez Mandamientos", de Cecil B. De Mille. Película de ficción, DVD.