Los arios eran pueblos indo‑europeos que se establecieron a finales del tercer milenio a.C. en la meseta iraní y, alrededor de 1500 a.C., comenzaron a penetrar el Punjab, donde fundaron la civilización india y se autodenominaron ārya, término sánscrito que significa “excelente”, “honorable” o “noble”. En los siglos XIX y XX Europa buscó sus orígenes y los nazis, aprovechando esa sed de identidad, amalgamaron diversos escritos para crear el concepto de “raza aria”, que ocuparía un lugar central en su ideología.
Orígenes y definiciones de los arios
En general, el término arios se reserva para los pueblos orientales de la familia indo‑europea, cuyos textos religiosos védicos son el testimonio más puro de su civilización original. En 1860, el orientalista Max Müller propuso sustituir los ya aceptados “indo‑europeos” e “indo‑germánicos” por “arios” para designar a la familia lingüística que incluye a indios, persas, griegos, romanos, celtas, germanos y eslavos.
Alrededor de la misma época surgió la doctrina del arianismo, que afirmaba la superioridad de los arios (en sentido amplio de indo‑europeos) sobre los demás grupos humanos. Su primera expresión se dio en Francia con el famoso "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas" (1853‑55) de Gobineau; la idea se difundió en Alemania a través de la Gobineau Vereinigung (1894) y de los escritos de Houston Stewart Chamberlain, contribuyendo a la construcción del racismo nazi.
Arianidad vista por los europeos
El concepto de "arianidad" nació con los trabajos de William Jones, fundador de la Asiatic Society en Calcuta. Junto al francés Anquetil‑Duperron, Jones introdujo la idea de una familia indo‑europea. El sánscrito pasó a considerarse la lengua pura de los arios y, por extensión, el origen de todas las lenguas indo‑europeas. Así, los arios se convirtieron en los supuestos ancestros de los europeos; los términos indo‑ario e indo‑europeo se fundieron rápidamente.
Hoy la hipótesis indo‑europea sigue siendo debatida (véase el trabajo de Jean‑Paul Demoule). Ya en el siglo XIX, la noción de ario se utilizó como instrumento de rivalidad colonial: los antropólogos franceses resaltaban la grandeza aria para contrarrestar la dominación británica, mientras que autores como Paul Topinard, Louis Rousselet, Arthur Gobineau y Gustave Le Bon reforzaban una jerarquía racial que vinculaba a los arios con una supuesta superioridad en la India.
Los anglo‑sajones, aunque reconocían una supuesta grandeza aria, justificaban sus conquistas alegando su declive y la supuesta dominación de los drávidas en la India, acusando a la “raza aria” de haber sido corrompida por razas inferiores. Autores alemanes, por su parte, debatían el origen y la “pureza” aria, algunos situándola en el norte de Europa o Alemania. Según Leon Poliakov, Europa entró en una “era aria” cuyo heredero más evidente fue el nazismo.
La institucionalización de las castas en la India
Keshub Chandra Sen, nacionalista indio de élite, se consideraba "primo" de los británicos y vinculó la hegemonía de castas con cuestiones raciales. Es importante señalar que, aunque el censo británico rígidamente clasificó a la población, el sistema de castas no fue inventado por los colonizadores; se institucionalizó bajo sus supuestos y en diálogo con las élites locales. Gobineau describió a las castas como reflejo de la "superioridad aria"; Max Müller, además de dividir a los arios en dos razas (asiática y europea), defendió la idea de una invasión aria a la India.
De esa forma surgió la teoría de que los arios nómadas subyugarían a los dasyu (futuros drávidas), imponiendo una división social basada en la pigmentación de la piel. Esta narrativa fue aprovechada por misioneros cristianos como John Muir o John Wilson para reivindicar a los dasas y sudras (dalits o intocables) como herederos legítimos frente a los invasores brahmanes arios. Los debates en la India guardan paralelismos con los de Francia, donde nobles francos y el Tercer Estado justificaban su legitimidad en términos similares.
El imperialismo británico endureció el sistema de castas, dificultando el acceso de los dalits a la educación y al empleo y agravando su situación social. La cuestión de los dalits se convirtió rápidamente en un tema central para nacionalistas como Gandhi y B. R. Ambedkar. Gandhi abogaba por la unidad hindú y temía que la creación de divisiones debilitara al pueblo; Ambedkar, intocable de nacimiento, exigía cuotas y derechos específicos para los intocables.
Se alcanzó un compromiso que garantizaba un número mínimo de escaños para los dalits sin crear un electorado separado. La Constitución redactada por Ambedkar refleja esas antiguas divisiones: aunque elimina la intocabilidad y la discriminación, establece medidas transitorias para promover la igualdad entre los ciudadanos indios. Estas medidas persisten hoy, al igual que las discriminaciones y sus consecuencias sociales. En definitiva, la cuestión de castas y intocables sigue vigente.
Arios y paradojas contemporáneas
En algunos sectores de las castas altas, la lectura aria sirve para justificar las divisiones visibles de la sociedad. Sin embargo, los descubrimientos arqueológicos y las investigaciones nacionalistas están replanteando la historia de los arios. La floreciente civilización del Indo, orgullo nacional de la India, muestra sociedades prósperas en la Edad del Bronce. Hoy se habla de “arios védicos” y, paralelamente, surge la teoría "Out of India", que sostiene que los arios se originaron en la India y se expandieron al resto del mundo.
Movimientos hindúes como el Hindutva apoyan esta teoría por motivos políticos y religiosos. Si antes los arios fueron utilizados por los indios para situarse como "primos" de los británicos, hoy el grupo nacionalista de derecha Rashtriya Swayamsevak Sangh los emplea para justificar un nacionalismo “indígena” virulento: el hinduismo debe ser la base de la nación para defenderla del separatismo musulmán y del comunismo. El nacionalismo indio es una construcción compleja, fuertemente influenciada por Occidente, aunque, según Alain Daniélou y Jean‑Louis Gabin, no siempre concuerda con el hinduismo tradicional.
Mientras la invención o redescubrimiento de los arios ha empañado la memoria europea (ver la obra de Leon Poliakov citada en la bibliografía), su legado es decisivo en la historia india. Muchos nacionalistas indios se valieron de narrativas europeas para legitimar su lucha. Otros países también han adoptado estas ideas: los rusos justificaron la colonización de Turkmenistán alegando el retorno de los arios a sus tierras originales; Irán, rebautizado en 1935 como "país de los arios", adoptó en 1965 el lema de Mohammad Reza Shah «Luz de los arios».
Bibliografía
- Léon Poliakov, El mito ario: ensayo sobre los orígenes del racismo y los nacionalismos, Calmann‑Lévy, 1971.
- Hartmut O. Rotermund, Asia oriental y del sur en los siglos XIX y XX, París, PUF, 1999.