Historia antigua

Historia de Japón: de sus orígenes a la época medieval

Historia de Japón: de sus orígenes a la época medievalAl hablar de la historia medieval de Japón, la imagen que primero viene a la mente es la del samurái. El periodo feudal del Imperio del Sol Naciente, marcado por guerras civiles, ha fascinado a generaciones desde el siglo XIX. ¿Cómo se transformó Japón en un imperio feudal? Exploremos la antigüedad japonesa, desde la prehistoria hasta el establecimiento del poder imperial.

Al albor del Japón: la era Jomon (-14000 – -300)

Según la leyenda, la línea imperial japonesa desciende de Amaterasu, la diosa sintoísta del Sol, y gobierna por derecho divino. En la práctica, los primeros siglos del imperio fueron solo nominales. Los primeros indicios de presencia humana en el archipiélago datan de unos 14 000 años a.C., pero la organización social empieza a notarse alrededor del 300 a.C. Los habitantes de la era Jomon vivían en aldeas semi‑nómadas dedicadas a la pesca, caza y agricultura incipiente, y fueron llamados «cultivadores de mercado».

Aún no existía moneda, pero sí artesanía: dagas de jade, cerámica y objetos de concha. La cerámica elaborada, conocida como dogū, data del final de la era Jomon (c. -400) y constituye una de las expresiones artísticas más antiguas de Japón. No había budismo; predominaban prácticas chamánicas en las que los chamanes comunicaban con el mundo espiritual y pedían buenas cosechas.

Japón y China: la era Yayoi (-300 – 300)

La era Yayoi, iniciada alrededor del 300 a.C., supuso una transformación radical: introducción del trabajo del metal, contactos con China y Corea, y la aparición del sintoísmo organizado. Los primeros objetos de bronce y hierro aparecen c. -100, importados del continente, y su uso en la agricultura permitió la fijación de los campesinos a los campos y la sedentarización de los pueblos.

Los terratenientes acumularon riqueza, formaron los primeros clanes y ejercieron funciones políticas, judiciales y religiosas. El bronce pasó a ser un metal simbólico usado en rituales, mientras que el hierro se empleó en herramientas agrícolas.

Las tradiciones chamánicas del Jomon se fusionaron con el nuevo sintoísmo, una religión animista‑politeísta que reconoce a millones de kami (espíritus) presentes en la naturaleza. El concepto de pureza (kegare) y la necesidad de purificarse se volvió central. Los primeros textos chinos registran a los japoneses como el pueblo "Wa" y sitúan el origen del imperio en la legendaria Emperatriz Himiko del siglo III, aunque su existencia real es debatida.

El surgimiento del Imperio: la era Kofún (300 – 538)

A finales del siglo III surgió la corte de Yamato, que empezó a dominar el sur de Honshū y el norte de Kyūshū. Clanes como los Soga, Mononobe y Nakatomi establecieron su autoridad regional y, bajo la dirección de la corte de Yamato, formaron una estructura política incipiente. La corte introdujo cargos administrativos (por ejemplo, ministro de la Hacienda) y comenzó a centralizar el poder, aunque los clanes mantenían gran autonomía.

El intercambio con China y Corea se intensificó: artesanos, sacerdotes y diplomáticos llegaron al archipiélago, trayendo consigo la escritura, el budismo y técnicas de metalurgia. La llegada del budismo, en 538, marcaría el inicio de una profunda transformación cultural.

Reformas de Shotoku Taishi (587‑628)

El príncipe regente Shōtoku Taishi, ferviente budista y estudioso de la literatura china, introdujo la primera constitución (el Seventeen‑Article Constitution) inspirada en el confucianismo. Estableció el concepto del Mandato del Cielo, promovió la armonía, la obediencia al emperador y la prioridad de las enseñanzas budistas. Además, adoptó el calendario chino, fundó el sistema administrativo Gokishichidō y envió misiones a la dinastía Tang.

Reformas Taika (645)

En 645, tras el golpe de Naka no Ōe y Nakatomi no Kamatari (futuros Fujiwara), se iniciaron las reformas Taika, que significaron una "Gran Transformación". La tierra pasó a ser propiedad del Estado central, los títulos hereditarios fueron abolidos y se estableció una nueva división administrativa en provincias, distritos y municipios bajo control imperial. Se redactaron los códigos ritsuryō (códigos penal y administrativo), culminando en el Código Taihō (701), que vigilaría al país hasta 1868.

Introducción del budismo

El budismo llegó mediante inmigrantes coreanos y chinos. Adoptado inicialmente por el clan Soga, el nuevo credo chocó con los intereses de los clanes Nakatomi y Mononobe, defensores del sintoísmo. Los emperadores comenzaron a patrocinar la construcción de templos como el Tōdai‑ji (con el Daibutsu, una estatua de bronce de 16 m) y los templos provinciales kokubunji. El budismo se fusionó con el sintoísmo, creando una síntesis única.

Era Nara (710‑794)

En 710 se fundó la primera capital permanente en Nara, con una población estimada de 200 000 habitantes. La corte adoptó la planificación urbana china, pero pronto surgió una cultura propia. Aparecieron los primeros códigos de vestimenta aristocrática, el maquillaje blanco y los elaborados kimonos junihitoe. La literatura floreció con obras como el Kojiki (712) y el Nihon Shoki (724). En la corte también surgieron los primeros poemas waka y la famosa Genji Monogatari del siglo X.

Era Heian (794‑1185)

En 794 la capital se trasladó a Kioto (Heian‑kyō). El poder real empezó a erosionarse mientras las familias nobles, especialmente los Fujiwara, dominaban la corte mediante matrimonios con la familia imperial. La aristocracia acumuló vastas extensiones de tierra (shoen) y, con el tiempo, el control militar pasó a manos de los guerreros (bushi), futuros samuráis.

El ascenso de la clase militar y la guerra Genpei (1180‑1185)

Las rivalidades entre los clanes Taira y Minamoto culminaron en la guerra Genpei. Tras años de enfrentamientos, los Minamoto, liderados por Minamoto no Yoritomo, derrotaron a los Taira en 1185. Yoritomo estableció el shogunato de Kamakura, marcando el inicio de la era feudal y el dominio samurái.

Era Kamakura (1185‑1333)

Yoritomo fundó el gobierno militar (bakufu) en Kamakura, creando tres ministerios esenciales y distribuyendo tierras entre sus vasallos, originando el sistema feudal. Los clanes Fujiwara perdieron su preeminencia; los Hōjō tomaron el control del shogunato como regentes. Las invasiones mongolas (1274‑1281) fueron frustradas por tifones (kamikaze), reforzando la idea de una protección divina.

Era Muromachi (1337‑1573)

Los Ashikaga, bajo el shogunato de Muromachi, gobernaron durante 250 años. El poder se descentralizó en manos de los daimyō, que se convirtieron en los señores feudales más poderosos. La guerra de Ōnin (1467‑1477) desencadenó el periodo Sengoku‑jidai, la era de los Estados en guerra.

Los Nanban y la pólvora

En 1543 los portugueses arribaron a Tanegashima, introduciendo la pólvora y el arcabuz (tanegashima). La tecnología armamentística cambió el equilibrio de fuerzas entre los clanes. Al mismo tiempo, los misioneros católicos difundieron el cristianismo, llegando a convertir a más de 130 000 japoneses, incluidos varios daimyō.

Gekokujō: el humilde vence al poderoso

Durante el Sengoku, la frase gekokujō describía cómo campesinos, rōnin y clanes menores desafiaban a los poderosos. Levantamientos como los movimientos Ikko‑ikki y los conflictos en Iga mostraron la ruptura del orden feudal tradicional.

Unificación bajo Oda Nobunaga (1534‑1582)

Nobunaga emergió en la provincia de Owari, derrotó a los Imagawa en la batalla de Okehazama (1560) y, tras una serie de campañas, controló gran parte de Japón. Su política agresiva contra los templos budistas (incendio de Enryaku‑ji, 1571) y su uso innovador del arcabuz en la batalla de Nagashino (1575) consolidaron su dominio. Fue traicionado y asesinado en el templo Honno‑ji en 1582.

Toyotomi Hideyoshi (1536‑1598)

Hideyoshi, antiguo sirviente de Nobunaga, tomó el control tras la muerte de su señor. Unificó el país, construyó el castillo de Osaka y estableció la prohibición de armas a los campesinos (caza de espadas). Intentó expandirse a Corea y China, pero las invasiones (1592‑1598) fracasaron. Murió en 1598, dejando el país sin un líder claro.

Era Tokugawa (1600‑1868)

Tokugawa Ieyasu, aliado de Oda y rival de Hideyoshi, ganó la decisiva batalla de Sekigahara (1600) y fue nombrado shogun en 1603. Estableció el bakufu en Edo (actual Tokio) y gobernó Japón durante más de 250 años, imponiendo un rígido orden social y aislacionismo que duraría hasta la Restauración Meiji.

Bibliografía

- Historia del Japón medieval, Pierre‑François Souyri. Tempus, 2013.

- Historia del Japón y de los japoneses. De los orígenes a 1943, Edwin O. Reischauer. Points Histoire, 2014.