Durante años la Legio XI CPF de Suiza ha seleccionado a los reenactores más serios y comprometidos de Europa para participar en un fin de semana que deja a todos sin palabras.
Constituida oficialmente el 7 de julio de 2018, la Legio XI CPF de España trabajó incansablemente para ganarse la invitación formal de sus hermanos suizos y formar parte de lo que este año se catalogó como la mejor edición del evento. Para sus miembros, fue la culminación de un año de esfuerzo, estudio y entrenamiento que puso a prueba sus conocimientos en el mundo de la recreación histórica.
Nuestro periplo comenzó en Madrid el jueves 22 de agosto, cuando catorce miembros del grupo partieron con todo el material necesario para un viaje por carretera de 19 horas. Llegamos al campamento el viernes 23 a las 7:00 a.m., agotados pero entusiasmados, y procedimos a montar nuestro sector: una tienda de mando y tres tiendas para los legionarios. Solo cuando todo estuvo listo pudimos descansar.
Allí nos reencontramos con viejos conocidos y conocimos a reenactores de la Legio XI CPF de Suiza, Legio XI CPF de Bélgica, Legio XI CPF de Rusia, Legio VI de Dinamarca y Legio XXII de Francia. Fue la primera vez que todos los grupos hermanados de la Legio XI CPF trabajaron juntos, y la camaradería que se respiró resultó inmediatamente contagiosa.
Augusta Raurica, sinónimo de precisión histórica
El campamento militar de Augusta Raurica es una auténtica recreación: más de cien reenactores, equipamiento y objetos 100 % históricos, sin ninguna pieza moderna. Las tiendas de los centuriones y comandantes se situaban al frente, seguidas por las de los legionarios; cada tienda debía mantener una hoguera encendida para evitar la humedad del cercano Rin y los olores de una milicia numerosa. La comida se cocinaba al fuego y el mulsum y otras bebidas romanas abundaban en el campamento. Las temperaturas fluctuaban entre 30 °C bajo el sol y 12 °C por la noche, obligando a los soldados a enfrentar tanto el calor como el frío con mantas de paja y ropa de época.
A las 6:00 a.m. sonó el toque de queda y los legionarios tuvieron media hora para alistarse con su vestimenta ligera y marchar bajo el mando de sus oficiales. A las 7:00 a.m. se sirvió el desayuno en el bar del recinto.
Una inspección tuvo lugar a las 8:00 a.m., encabezada por el Praefectus Castrorum, quien verificó la limpieza y la exactitud del equipo. Tras la inspección, el grito de "AD ARMA" convocó a las tropas a una marcha con todo su armamento hacia una pradera donde, bajo la supervisión de cinco optiones y varios oficiales, se realizaron entrenamientos de formación. Más de ochenta hombres ejecutaron complejos movimientos con una sincronía sorprendente, demostrando el fruto de un arduo trabajo previo.
Al mediodía se sirvió el almuerzo y, antes de la llegada masiva del público, se realizó un desfile militar precedido por el discurso del comandante a caballo, quien pronunció una acclamatio en latín. El desfile recorrió todo el recinto y culminó en la pradera, donde se mostraron las maniobras frente a los espectadores bajo un sol de 30 °C. A las 14:00 h, los espectáculos militares concluyeron y los legionarios regresaron a sus tiendas para una breve pausa.
A las 15:00 h, varios de ellos fueron asignados como guardia del anfiteatro romano, donde el reenactor Valerio Bello, encarnando al emperador Adriano, presidía combates de gladiadores y danzas antiguas.
Durante todo el día, una guardia permanente de cuatro legionarios se rotó cada dos horas, vigilando la entrada, el pabellón de la insignia y los caminos del campamento, como si fuera una verdadera guarnición romana.
Al atardecer, los soldados se bañaron en el cercano río o en dos duchas portátiles, y disfrutaron de las atracciones del evento: poesía clásica, talleres de artesanos romanos como Erik e Ira König, y puestos de venta de réplicas.
Cuando cayó la noche, legionarios, gladiadores y bailarines recompensaron la intensa jornada con danzas y combates iluminados por antorchas. Seguidamente se realizaron ceremonias militares y religiosas: bendición de los estandartes, libación en latín ante el emperador y la entrega de galardones. La Legio XI CPF de España recibió los honores de centurio, optio, vexillifer y veterano, provocando lágrimas de orgullo.
Al terminar la ceremonia, el campamento quedó en silencio, roto solo por el crujir de las hogueras y los pasos de la guardia, aguardando el alba para la desmovilización.
Conclusiones
Augusta Raurica no deja a nadie indiferente. Más que una recreación visual, es una prueba de resistencia: el equipamiento histórico, el clima, el trabajo en equipo y la disciplina son exigidos al máximo. Para los amantes de la historia, sentir el sudor, el frío y la humedad mientras se vive como un soldado romano refuerza el respeto por el pasado y por quienes lo honramos.
El evento cerró oficialmente el domingo a las 17:00 h. Tras los abrazos, los intercambios de contactos y el desmontaje del campamento, la Legio XI CPF de España inició el regreso a Madrid a las 22:00 h del mismo día, llegando a descansar en la capital tras 22 horas de carretera. Algunos miembros, procedentes de Galicia y Granada, no volverían a casa hasta el martes.
En definitiva, Augusta Raurica es un desafío integral que exige autenticidad, resistencia y, sobre todo, una profunda pasión por la historia.