Historia antigua

Moneda del mes: La muerte de la democracia y la caída de Atenas

En el 431 a.C. estalló la Guerra del Peloponeso, el conflicto más grande que había conocido Grecia hasta entonces, según el historiador griego Tucídides. De un lado se encontraban la Atenas democrática y sus aliados; del otro, la Esparta oligárquica y sus aliados. Un ejemplar extremadamente raro de moneda de oro ateniense proviene de la última fase de esa guerra: un estatero de oro.

La Guerra del Peloponeso

Orígenes y desarrollo

Moneda del mes: La muerte de la democracia y la caída de Atenas

Las alianzas al comienzo de la Guerra del Peloponeso en 431 a.C.

Tras repeler dos invasiones persas (492‑490 y 480‑479 a.C.), Atenas vivió un gran auge cultural y económico, impulsado en parte por los recursos que cobraba a los miembros de la Liga del Mar Egeo‑Delio. Fundada en 478 a.C. para impedir futuras amenazas persas, la liga pronto quedó dominada por Atenas; las contribuciones de los demás estados llenaron el tesoro ateniense y embellecieron la ciudad, lo que generó recelo en Esparta y sus aliados.

Durante unos treinta años, Atenas y Esparta libraron una guerra encarnizada. Atenas sufrió especialmente. La estrategia de Pericles, principal estadista ateniense al inicio del conflicto, consistía en retirar a la población detrás de los muros y enfrentarse a los espartanos con la superior flota ateniense. Sin embargo, el campo ateniense sufrió frecuentes incursiones espartanas y, en 430 a.C., una terrible epidemia azotó la sobrepoblada ciudad, cobrando también la vida de Pericles. A pesar de todo, los atenienses no se rindieron. La desastrosa expedición a Sicilia (415‑413 a.C.) marcó el comienzo del fin; los espartanos intensificaron la presión y, al cortar el suministro de las minas de plata de Laurión, Atenas cayó en una grave crisis financiera.

El oro y el bronce

En 407‑406 a.C. la situación era tan crítica que Atenas dejó de producir monedas de plata. Para financiar la guerra, la polis comenzó a acuñar monedas de oro por primera vez en su historia monetaria. Lo curioso de estas piezas es que sabemos exactamente de dónde provino el oro: ocho estatuas de Niké, la diosa de la victoria, adornaban el Partenón; el oro de siete de ellas fue retirado y fundido. Ese recurso, sin embargo, resultó insuficiente y poco después la ciudad empezó a acuñar monedas de bronce recubiertas de plata, llamadas πονηρὰ χαλκία («monedas de bronce sin valor”), a las que el comediógrafo Aristófanes se refirió con burla.

La moneda que se muestra a continuación es todo lo contrario a una pieza sin valor. Se trata de un ejemplo extremadamente raro de la acuñación de oro ateniense durante la Guerra del Peloponeso. En el anverso aparece Atenea, diosa patrona de la ciudad y también diosa de la guerra; en el reverso, un búho junto a una rama de olivo, ambos símbolos de Atenea. La leyenda lleva la abreviatura ΑΘΕ, que representa AΘΕΝΑΙΩΝ, ‘de los atenienses’.

Moneda del mes: La muerte de la democracia y la caída de Atenas

Estatero de oro ateniense, acuñado alrededor de 407‑404 a.C. (reproducción dibujada)

El declive

Los esfuerzos atenienses fueron en vano: en 405 a.C. la flota ateniense sufrió una derrota decisiva en Egospótamos y, al año siguiente, la ciudad se rindió. El general espartano Lisandro impuso un régimen oligárquico conocido como los Treinta Tiranos, que persiguió a sus opositores políticos. Los atenienses democráticos lograron derrocar a sus nuevos gobernantes en una revuelta (403 a.C.), pero el poder de Atenas nunca volvió a recuperar su esplendor anterior.