
Durante el régimen franquista la transmisión de la estructura ideológica quedó reflejada de forma clara en el mundo del cómic. La evolución política del franquismo se puede seguir a través de los guiones y personajes de series tan populares como Hazañas bélicas. Del mismo modo, valores como el cristianismo y la Reconquista, esenciales en la construcción de la identidad española medieval, aparecen en El guerrero del antifaz. La Guerra de la Independencia, símbolo de la lucha contra el invasor y crisol de los valores nacionales, también se utilizó como eje narrativo, siguiendo una línea argumental nacida en la historiografía académica de la primera mitad del siglo XIX y que siguió vigente como referencia identitaria durante la Guerra Civil.
Los primeros cómics sobre la Guerra de la Independencia
En 1942 la revista semanal Chicos (1938‑1955), dirigida por Consuelo Gil Roësset de Franco, publicó El caballero sin nombre, guion de José María Huertas Ventosa e ilustraciones de Emilio Freixas Aranguren. La obra, quizá la mejor de la época, muestra un estilo inspirado en series americanas como Flash Gordon. El trabajo de documentación es notable y algunas escenas recuerdan la pintura de Joaquín Sorolla, Defensa del parque de artillería de Monteleón (1884).
El relato continuó con Guerrilleros españoles (1943) y El juego del sombrero (1944), que introdujeron los bocadillos de texto y la figura del héroe de doble vida, un recurso que reaparecería en 2014 en el álbum ¡Adelante!. La serie Capucha negra (1953), de Salvador Dulcet Altés y Ángel Badía Camps, narró en diecisiete números las hazañas de Diego Miranda, un noble que, bajo la máscara, hostigaba a los invasores franceses. Este personaje es el antecedente directo de la serie de TVE La máscara negra (1982).

Manuel Gago García y otras figuras clave
Manuel Gago García (1925‑1980), uno de los guionistas e ilustradores más influyentes, abordó la Guerra de la Independencia en dos ocasiones. En 1943 publicó Venganza y guerra, ambientada en los sucesos del Dos de Mayo. Veinte años después, en 1962, lanzó la serie Guerrillero audaz, cancelada por falta de acogida pese a su trama basada en la venganza de Diego por la muerte de su padre a manos de los franceses.
Otros títulos que utilizaban la figura de la guerrilla como eje central fueron El tambor de granaderos (1954), Juan León, el guerrillero de la Sierra Morena (Ediciones Toray) y Luis Valiente (1957). En 1962 apareció El sargento Fury, intento de Bruguera por replicar el éxito de El capitán Trueno y El jabato, aunque la serie se cerró tras 36 números.


Los años setenta y la reaparición del tema napoleónico
En la década de los setenta la producción de cómics sobre la Guerra de la Independencia se redujo notablemente. Un caso destacado es la adaptación de la novela francesa Histoire d’un conscrit de 1813 (1864) por Editorial Bruguera, publicada como Las aventuras de un soldado de Napoleón (1977). El guion, de Alberto Cuevas Hortelano, y los dibujos de Alfonso Cerón Núñez mostraban una estética napoleónica sin pretender rigor histórico.
Desde mediados de los cincuenta, Bruguera editó la colección Historias Selección, que incluía una serie dedicada a Napoleón (1959) con guion de Marcel d’Isard e ilustraciones de Jaime Juez Castellà. Este trabajo, con más de 250 viñetas, tuvo gran repercusión entre los adolescentes de la época.



Álbumes contemporáneos de referencia
En 1985 Ikusager Ediciones, dentro de la colección Imágenes de la historia, publicó La batalla de Vitoria, considerado el mejor álbum español sobre la guerra. El guion, de Felipe Hernández Cava, combina una rigurosa documentación con una visión crítica que muestra tanto las decisiones militares como el sufrimiento civil, incluyendo la brutalidad de las tropas británicas y la descripción de la guerra como la primera guerra civil española del siglo XIX.


El álbum El Empecinado (2019), de Cascaborra, reconstruye la vida de Juan Martín Díez y critica la represión posterior a la invasión, aunque presenta algunos errores iconográficos. Otro título destacado es ¡Adelante! (2015), publicado por Norma, basado en el guion de Frank Giroud y los dibujos de Javi Rey. El protagonista, el campesino Ángel Talavera, “El Libertador”, lidera una guerrilla en Andalucía y defiende una reforma agraria inspirada en los ideales de la Revolución Francesa.


Otros álbumes y perspectivas recientes
La colección Historia de España en viñetas de Cascaborra Ediciones ha publicado tres títulos: 1808. Madrid, 1805. Trafalgar y 1808. Bailén. El primero destaca por recrear la revuelta del 2 de mayo con referencias a la obra de Goya y a la exposición bicentenario de la Comunidad de Madrid.

En los últimos años, obras como Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todos (2008), de Las Cuatro Plumas, demuestran la evolución del tratamiento ilustrado de la época y la creciente atención a la dimensión ideológica de los cómics históricos.
Bibliografía
- Alcantarilla Hidalgo, F.J. (2017). El siglo XX en viñetas. Barbarismo y humanismo en los cómics europeos. Coeditum, Barcelona.
- Lafon, J.-M. (2003). “La Guerra de la Independencia española (1808‑1814) a través del cómic francófono”. Revue Souvenir Napoléonien, 446, 18‑31.
- Maroto de las Heras, J. (2001). “La Guerra de la Independencia en el cómic”. En: Armillas, J.A. (coord.) La Guerra de la Independencia: estudios, I, 387‑416.
- Maroto de las Heras, J. (2007). Guerra de la Independencia. Imágenes en el cine y la televisión. Cacitel S.L., Madrid.
- Maroto de las Heras, J. (2018). “Viñetas sobre una guerra. La Guerra de la Independencia en el cómic”. Ejército, 926, 55‑67.
- Blog de Jesús Maroto de la Heras (consultar pdfs de los trabajos citados): https://jesusmaroto.es/tebeos.aspx
Notas
[1] Publicado inicialmente en Francia por Dupuis en dos tomos (2014).
[2] https://www.rtve.es/noticias/20150528/adelante-guerra-independencia-espanola-comic-arrives/1150400.shtml
[3] Catálogo de la exposición: AA. VV. (2008). Madrid, 2 de mayo de 1808. Un pueblo, una nación. Comunidad de Madrid.