Historia antigua

Teppô: ¿un arma de cobardes? El mito del samurái y las armas de fuego

Inazo Nitobe escribió su famoso estudio sobre el bushidō en 1900, afirmando que el samurái era un guerrero honorable, austero y tradicional que no tenía nada que ver con las armas de fuego. La realidad es menos romántica: Nitobe intentó que su obra no se tradujera al japonés por miedo a la crítica que recibiría su visión idealizada del pasado.

Japón adoptó la pólvora para fines militares más tarde que China, que ya utilizaba cañones y explosivos en las dinastías Jin y Song (siglo XIII). En Europa, las armas portátiles aparecieron a finales del siglo XIV y se popularizaron en el XV. Los japoneses, sin embargo, comprendieron rápidamente el potencial de los fusiles y los incorporaron con entusiasmo.

Se cree que el señor feudal de Satsuma importó armas de fuego desde Siam (actual Tailandia). La evidencia más difundida señala que los japoneses conocieron los fusiles en 1543, cuando dos comerciantes portugueses naufragaron en la costa de Tanegashima (Kyūshū) a bordo de un junk chino.

¿Arma de cobardes o objeto de prestigio?

El daimyo de Tanegashima, Toritaka, quedó fascinado al ver a Fernão Mendes Pinto disparar una perdiz. Compró dos arcabuces a los portugueses y solicitó instrucción para fabricarlos. Tras varios intentos fallidos, el regreso de los portugueses en 1544 permitió a Toritaka aprender la técnica y, para 1545, ya producía decenas de arcabuces, llamados teppō, cuya fabricación se extendió a la ciudad portuaria de Sakai, cerca de Osaka.

El teppō pronto adquirió el estatus de arma de prestigio. El crónico Teppō ki describe a los portugueses como “líderes de los mercaderes”, omitiendo su llegada en un barco chino y resaltando la nobleza del arma. Así, el fusil se utilizó como regalo entre clanes y como obsequio de comerciantes europeos y misioneros cristianos, fomentando la curiosidad por la fe occidental.

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En pocos años, la mayoría de los grandes clanes de Kyūshū conocían el teppō (también llamado tanegashima). El clan Shimazu de Satsuma lo empleó en 1549, y el pirata Murakami Yoshokiyo lo usó en la batalla de Uedahara (1548), la primera en Japón en que se emplearon armas de fuego a gran escala. Otros señores, como Oda Nobuhide y Takeda Shingen, realizaron pedidos masivos de arcabuces.

El samurái y el teppō

El arcabuz pesaba unos 11 kg, tenía un alcance de menos de 100 m y una cadencia de fuego de dos o tres disparos por minuto, muy inferior a la de un arquero (≈15 flechas por minuto). Además, la humedad y la lluvia lo inutilizaban. Su ventaja era la facilidad de aprendizaje: bastaba con entrenar a un gran número de soldados en mucho menos tiempo que para dominar el arco.

Teppô: ¿un arma de cobardes? El mito del samurái y las armas de fuego

Los armeros japoneses mejoraron el diseño para disparar bajo la lluvia y, a partir de 1575, las tropas aprendieron a coordinar disparos en cadena, manteniendo una llama continua. Se fabricaron variantes de calibre, desde 9,5 mm hasta 42 mm; los calibres más grandes requerían sacos de arroz como amortiguadores de retroceso.

Los samuráis adaptaron el teppō a su estilo de combate. En los duelos tradicionales, dos guerreros cabalgaban y se disparaban flechas hasta que uno caía; con el fusil, el duelo se transformó en un enfrentamiento de tiro a distancia. Sin embargo, el arma se integró en la guerra de masas, reduciendo al samurái a un soldado más, por lo que muchos prefirieron los fusiles de gran calibre (ōzutsu) que podían usar contra fortalezas, barcos o formaciones enemigas, preservando así la idea de hazaña individual.

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Al final del siglo XVI, los ejércitos japoneses contaban con cifras comparables a los ejércitos europeos. En la invasión de Corea (1592), el contingente de Shimazu incluía 1 500 arcabuces; el daimyo Date Masamune llevaba 100 arcabuces, 100 piqueros y 50 arqueros. Los oficiales japoneses solicitaban armas de fuego en lugar de lanzas, y los coreanos, asombrados, pidieron aprender su fabricación.

El teppō como arma estatal

Tras la victoria de Tokugawa Ieyasu en 1603, la paz (pax Tokugawa) redujo la necesidad de fusiles en los campos de batalla. En 1588, el shogunato prohibió a los civiles poseer armas y, en 1625, concentró a los armeros en Nagahama (lago Biwa) bajo la supervisión del teppō bugyō. Los armeros producían armas para el shogun, para regalos de protocolo y para armerías privadas de daimyo autorizados.

Se establecieron escuelas de tiro (hojutsu) que publicaron tratados sobre fabricación y uso de armas; entre 1608 y 1621 se produjeron 72 volúmenes. Los samuráis siguieron entrenando con fusiles para demostrar su capacidad militar, aunque la vida cotidiana se centró en la espada.

En el ámbito rural, algunos campesinos obtenían licencias temporales para usar fusiles contra animales salvajes o para cazar. En casos excepcionales, se concedían licencias de defensa personal (yōjin teppō), aunque eran escasas.

Durante el período Edo, la recarga de un fusil tardaba al menos veinte segundos, lo que lo hacía poco práctico en combates urbanos; su uso quedó relegado a grandes batallas, que ya no se libraban en Japón.

Teppô: ¿un arma de cobardes? El mito del samurái y las armas de fuego

El interés por las armas de fuego resurgió en el siglo XIX, cuando Japón se enfrentó a potencias coloniales occidentales. El país modernizó sus arsenales, transformando los antiguos arcabuces en rifles de percusión y, posteriormente, en armas de cerrojo.

Notas

[1] Nitobe, Inazo. Bushidō: The Code of the Samurai. 2002.
[2] Benesch, Oleg. The Creation of Martial Ethic in Late Meiji Japan. 2011.
[3] Frühstück, Sabine & Walthall, Anne. Reconstructing the Japanese Men. 2011.
[4] Turnbull, Samurai and the Sacred.
[5] Idem.
[6] Turnbull, Samurai Warfare. 1996.
[7] Idem.
[8] Black, Jeremy (ed.). War in the Modern World 1450‑1815. 2005.
[9] Perrin, Noel. Giving up the Gun. 1988.
[10] Turnbull, Stephen. Japanese Castles in Korea. 2007.
[11] Turnbull & Gerrard, Howard. Ashigaru 1467‑1649. 2011.
[12] Turnbull, Stephen. Samurai Warfare. 1996.
[13] Idem.
[14] Turnbull, Stephen. The Samurai: A Military History. 2005.
[15] Annales de la dinastía Joseon, año 26, 11 de marzo.
[16] Inoguchi, Takashi. Japanese Politics: An Introduction. 2005.
[17] Samuels, Richard J. Rich Nation, Strong Army. 1994.
[18] Lauro, Daniele. Displaying Authority: Guns, Political Legitimacy and Martial Pageantry in Tokugawa Japan, 1600‑1868. 2012.
[19] Idem.
[20] Uda et al., diversos tratados de armería, 1608‑1621.
[21] Howell, David. “The Social Life of Firearms in Tokugawa Japan”. Japanese Studies, 2009.
[22] Arima, Kaho no Kigen to Sono Denryu. 1962.

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