Ubicación
Al norte del lago Trasimeno, entre Perugia y Cortona, y a escasos metros del sitio donde Aníbal derrotó al cónsul romano Cayo Flaminius el 21 de junio de 217 a.C., se encuentra Vernazzano, un pequeño pueblo de apenas 300 habitantes.
Atracciones principales
El municipio se asienta sobre las colinas que dominan el antiguo campo de batalla. Sus dos grandes señas de identidad son un arroyo llamado curiosamente Río y la torre de un castillo medieval tan inclinada que sólo se mantiene en pie gracias a un sistema de cables de acero.
Historia del castillo
Los restos del castillo están situados en un promontorio rocoso a unos 430 m de altitud. Fue construido en el siglo XI para proteger el cercano monasterio de Santa Rita di Petroia y, en 1202, el abad lo donó al commune de Perugia.
En 1383 la familia Michelotti se instaló en él. Los peruginos intentaron recuperarlo por la fuerza, pero al verse con murallas inexpugnables, tuvieron que negociar un rescate.
Una vez recuperado, el dominio perugino reforzó y remodeló las defensas, creando la famosa torre de vigilancia que hoy se conoce como Torre Torta.
Daños y abandono
El terremoto de 1750 provocó deslizamientos que devastaron la iglesia y las casas circundantes, dejando la torre colgando peligrosamente al borde del precipicio. Aun así, la estructura logró sobrevivir.
Restauración moderna
Durante el siglo XX se instaló una estructura metálica y un conjunto de cables de tensión anclados al suelo, lo que permite que la torre se mantenga en pie a pesar de su inclinación de aproximadamente 13 °, superior incluso a la de la Torre de Pisa.
Hoy, además de la torre, sólo quedan algunos fragmentos de mampostería y la iglesia de Santa María delle Trosce. En 1846 se observó un peldaño de base de 6 cm de ancho por 26 cm de alto y una inclinación de 6‑7°. Entre entonces y los deslizamientos de los años 60, el peldaño se hundió y la torre alcanzó la inclinación actual de 13 °.