Historia antigua

Jerga: el discurso de los criminales en la literatura del Siglo de Oro

Jerga: el discurso de los criminales en la literatura del Siglo de Oro

El término proviene del latín germanus, ‘hermano’. A comienzos del siglo XVI la germanía designaba la hermandad formada por los gremios de Valencia y Mallorca que luchaban contra la nobleza. Desde Valencia, ciudad donde la vida marginal se había expandido enormemente, la palabra pasó a usarse como sinónimo de “personas del bajo mundo” y de su argot propio.

Un discurso difícil de entender

Nuestro conocimiento de esta lengua proviene, sobre todo, de la literatura. Cuando el uso real de la germanía empezó a desaparecer, los autores la conservaron en versos, prosa, libretos teatrales y chapbooks, quedando así “fósilizada”. Aun así, podemos distinguir varias etapas: la primera, anterior al Vocabulario de germanía (1609) de Juan Hidalgo (posiblemente bajo el seudónimo de Cristóbal de Chaves), y la segunda, posterior, cuando el léxico quedó codificado y ya no era necesario explicar cada término al lector.

Antes del diccionario, escritores como Lope de Rueda o Cervantes introducían la jerga acompañada de breves lecciones. Después de 1609, la germanía se expandió de forma proteica y las explicaciones desaparecieron. Por ejemplo, en los Pasos de Lope de Rueda aparecen numerosos vocablos (calcurros, alares, zarzo, etc.) que aparecen con ligeras variantes en el Vocabulario de Hidalgo.

Criminales y gente corriente

La germanía se renovaba constantemente: cuando una palabra se hacía comprensible para los no iniciados, desaparecía o adquiría un nuevo significado. Así surgían familias de sinónimos (por ejemplo, puta y sus variantes olla, cobertera, tronga, marca, etc.) y vocablos específicos según el tipo de delito o el momento del robo. En la obra de Cervantes y Quevedo abundan estos juegos de palabras, construidos mediante metáfora, sinécdoque y metonimia.

Cervantes, en Rinconete y Cortadillo (1613), todavía explica la germanía a su lector, mientras que en sus entremeses introduce neologismos como canario (prisionero que confiesa bajo tortura) o casas móviles (galeras). Los matices también varían entre los que están en la cárcel, los que actúan en la calle y los estafadores; y entre la germanía propiamente dicha y los dichos populares que la rodean.

Perduración

El legado de la germanía sigue vivo. En el siglo XX, el cheli madrileño conserva numerosas voces del argot del Siglo de Oro, mientras que el lunfardo porteño mezcla herencias germanas, italianas, indígenas y anglo‑francesas. Palabras como boliche, bolín, bodrio, gato o trucha son testimonio de esa continuidad.

Bibliografía

  • Alonso Hernández, J. L. (1976). Lexicón del marginalismo del Siglo de Oro. Salamanca: Universidad de Salamanca.
  • Alonso Hernández, J. L. (1979). La lengua de los criminales españoles en los siglos XVI y XVII: germanía. Salamanca: Universidad de Salamanca.
  • Di Pinto, E. (2006). «Cervantes y el inframundo: un paseo por la lengua marginal», Popular Cultures. Electronic Magazine, 2, mayo‑agosto.
  • Reinosa, R. de (1988). Germanía poética. Ed. de Chamorro Fernández, M. I. Madrid: Visor.

Este artículo se publicó en Desperta Ferro Arqueología e Historia Nº 19 como anticipo del número siguiente, Desperta Ferro Arqueología e Historia Nº 20: Rogues in the Golden Age.

Publicación siguiente