Historia antigua

El origen de todas las guerras

Aunque los dichos populares afirman que la profesión más antigua del mundo es la prostitución, yo sostengo que es la de soldado o guerrero, según la época. Un elemento ha marcado a todas las sociedades a lo largo de la historia: la guerra. Independientemente de las causas que la desencadenan o de los necios que la proclaman, su origen puede resumirse en estas palabras de Voltaire:

Un genealogista pone a prueba a un príncipe descendiente directo de un conde cuyos padres celebraron, hace tres o cuatrocientos años, un pacto familiar con una casa noble cuya memoria ya se ha perdido. Esa casa reclamaba vagamente una provincia cuyo último titular murió de apoplejía. La provincia protestó inútilmente contra los supuestos derechos del príncipe; él respondió que no quería ser gobernado y afirmó que, para dictar leyes a sus vasallos, éstos deben consentir. Sin embargo, el príncipe ignoró esas protestas porque creía en su derecho incontestable. Reunió a una multitud de hombres, los vistió con gruesas telas azules, los ordenó marchar a la derecha y a la izquierda y los llevó a la gloria.

Otros príncipes, al enterarse de aquel gran número de hombres armados, también se unieron, cada cual según su poder, y llenaron la extensión del territorio con asesinos mercenarios. Las multitudes se agolparon y se enfrentaron sin comprender el motivo de la guerra, sin interés alguno más allá del conflicto.

Lo sorprendente de esta empresa infernal es que cada líder de los asesinos bendice sus banderas e invoca solemnemente a Dios antes de exterminar a su vecino. Cuando un caudillo logra sacrificar sólo dos o tres mil hombres, no agradece a Dios; pero cuando aniquila diez mil y destruye una ciudad, entonces celebra con himnos triunfales.

El origen de todas las guerras

Fuente: Las anécdotas de la política – Luis Carandell. Imagen: Círculo de Bellas Artes.