Historia antigua

Ares, dios de la guerra y la destrucción

Ares (en griego antiguo Ἄρης o Ἀρεώς) es el dios de la guerra y la destrucción en la mitología griega. Hijo de Zeus y Hera, los romanos lo identifican con Marte.

Ares, dios de la guerra y la destrucción
Estatua de Ares
Ubicación: Cuenca de Euripo, Villa Hadriana, Tivoli
Autor: Jastrow (2003)
Licencia:
Dominio público. Esta obra pertenece al dominio público, ya sea porque el autor renunció a sus derechos o porque estos expiraron. Por tanto, puede distribuirse y modificarse libremente.

Roles

Dios de la guerra

Ares encarna la brutalidad y el caos del combate. Lucha acompañado de su hermana Eris (Discordia), sus hijos Deimos (Terror) y Fobos (Pánico), y de Enyo, diosa de las batallas; a veces se le llama Enyálos. Tradicionalmente, los griegos relacionan su nombre con la palabra «asesino» (anaírês).

Por ello es detestado por los demás dioses, especialmente por Zeus, quien le dice en la Ilíada (V, 872‑873):

Ares, dios de la guerra y la destrucción «Te odio más que a cualquier otro dios que habita el Olimpo.
Ares, dios de la guerra y la destrucción Porque sólo sueñas con discordia, guerras y peleas.»

Hera, su madre, tampoco le tiene aprecio; al ver que apoya a los troyanos durante la Guerra de Troya, exclama (VII, 756‑761):

Ares, dios de la guerra y la destrucción «¡Padre Zeus, no te indigna el abuso de Ares?
Ares, dios de la guerra y la destrucción ¿Cuántos valientes aqueos no ha matado?
Ares, dios de la guerra y la destrucción ¡Justicia y error! Lo lamento, y sin embargo…
Ares, dios de la guerra y la destrucción Afrodita y Apolo con su arco de plata se regocijan
Ares, dios de la guerra y la destrucción al dejar libre a este loco sin ley.»

Atenea, diosa de la guerra ordenada, se opone a Ares, que representa la masacre. Los dos se odian profundamente; ante Troya, Atenea incita a Diomedes a atacarlo y ella misma lanza una gran losa que le golpea el cuello. A diferencia de los demás dioses, Ares interviene personalmente en la lucha, desarmando a Perifaso como si fuera un mortal.

Únicamente Afrodita muestra afecto por su «hermano querido» (Ilíada, V, 359), y en algunas versiones también es su amante. Sófocles, en Edipo en Colonus, lo llama «el dios al que se le niega todo honor entre los dioses» (v. 210).

Su nombre designa cualquier forma de muerte violenta y, con mayor frecuencia, la plaga. La guerra es apodada «la danza de Ares» en los épicos. Los griegos lo ven como el «dios de las lágrimas» (Esquilo, Los suplicantes, v. 681). Solo el Himno homérico tardío lo retrata bajo una luz benévola:

Ares, dios de la guerra y la destrucción «Corazón audaz, portador de escudo, salvador de ciudades, coronado de bronce,
Ares, dios de la guerra y la destrucción de mano fuerte, incansable, fuerte con la lanza, baluarte del Olimpo,
Ares, dios de la guerra y la destrucción padre de la victoria, feliz conclusión de guerras, auxiliar de la Témis;
Ares, dios de la guerra y la destrucción supremo señor del adversario, guía de los hombres más justos.»

(traducción de Renée Jacquin)

Resulta interesante comparar el odio que la fuerza bruta de Ares provocaba en los griegos con el respeto que los romanos sentían por su homólogo Marte, reflejando valores diferentes entre ambas civilizaciones.

Juramento

Ares también es el dios vengador; su nombre se invoca en juramentos solemnes, como el que hacían los jóvenes atenienses al iniciar la ephebe.

Vicisitudes

Su fuerza ciega no lo vuelve invencible: en la «Escudo de Heracles» del pseudo‑Hesíodo (v. 357‑167; 424‑466) es derrotado dos veces por Heracles, y en la Ilíada admite la derrota ante Diomedes. Asimismo, los áulodes lo encadenan en una vasija de bronce durante trece meses por la muerte de Adonis, bajo su custodia (Scholia, Iliada V, 385). Hermes lo libera exhausto.

Según Eurípides (Electra, 1258‑1262) y Hellanicus (4F38), Ares mata a Halirrhotio, hijo de Poseidón, que había violado a su hija Alcíppe. Por este asesinato es llevado ante el tribunal olímpico en el Areópago. Eurípides relata que es absuelto; Panyasis sugiere que, como castigo, Ares debe servir entre los mortales.

Amor y descendencia

En la Ilíada la relación entre Ares y Afrodita es meramente fraternal, pero en la Odisea (VIII, 266‑366) se vuelve amorosa y adúltera, pues Afrodita está casada con Hefesto. Los amantes son descubiertos por el sol Helios, capturados en una red y exhibidos ante los dioses, lo que obliga a Ares a refugiarse en Tracia.

Según la Teogonía (933‑937), Afrodita engendra tres hijos con Ares: Deimos, Fobos y Harmonia, esposa de Cadmo, fundador de Tebas. Eros y Anteros aparecen por primera vez en la lírica de Simónides, aunque su autoría es incierta.

Otros hijos de Ares suelen ser criminales o locos:

  • Flegias, que busca vengarse de Apolo por la muerte de su hija Coronis;
  • Tereo, perseguidor de Procne y Filomela;
  • Diomedes, que alimenta a sus yeguas con carne humana;
  • Cycnos, que desafía a Heracles a duelo.

Lugares de culto

Su residencia predilecta es Tracia, tierra de guerreros. Es venerado en Cólquida y Escitia. En Grecia hay pocos santuarios: una fuente en Tebas conmemora la leyenda de Cadmo, quien sembró allí los dientes del dragón, hijo de Ares, que fundó a los espartanos.

En Esparta es objeto de un culto destacado; en Terapne (Laconia) los ephebos sacrifican un perro, y en Gerontrai se celebran festivales excluyendo a las mujeres. En la propia Esparta, el santuario de Ares Theritas («el salvaje») lleva el epíteto Thera, su nodriza.

En Ática, existe un santuario en Acharnes; una estela conservada en la Escuela Francesa de Atenas reproduce probablemente la estatua del culto. En el siglo I a.C. el santuario se trasladó al Ágora de Atenas, donde se erigió una nueva escultura, de la cual la «Ates Borghese» es copia.

En Tegea (Arcadia) las mujeres celebran festivales en su honor, recordando su valor contra los espartanos. Cerca de Trézenes, otro santuario recuerda a las Amazonas, supuestas hijas de Ares. En Atenas se le venera junto a Afrodita, y también tiene templos en Argos y Salamina.

En conjunto, su papel en la religión griega es mucho menos preponderante que el de Marte en la romana.

Epítetos, atributos y santuarios

Ares, dios de la guerra y la destrucción Atributos: antorcha, lanza y casco.

Epítetos homéricos:

  • azote de los hombres (brotoloigos),
  • manchado de sangre (miaiphonos),
  • asaltante de murallas (teikhesiplêtês),
  • brutal (maleros).

Ares, dios de la guerra y la destrucción Santuarios principales: Esparta, Acharnes (Ática) y Tebas.

Publicación siguiente