Contexto de la retirada británica (26‑27 de mayo de 1940)
Tras la rápida ofensiva alemana, el mariscal británico John Gort, comandante del British Expeditionary Force (BEF), ordenó la evacuación de las tropas aliadas de territorio francés. Desde puertos del norte, sobre todo Dunkerque, más de 200.000 soldados británicos y cerca de 100.000 franceses y belgas fueron evacuados. No obstante, algunas unidades quedaron atrapadas.
La defensa del 2.º batallón del Royal Norfolk Regiment
El 2.º batallón del Royal Norfolk Regiment recibió la misión de cubrir la retirada. El 27 de mayo, el Alto Mando les informó que estaban aislados y sin posibilidad de recibir refuerzos. El comandante del batallón, Major Lisle Ryder, decidió atrincherarse en una casa de campo del pueblo de Le Paradis y resistir.
Bien armados y con suficiente munición, mantuvieron la posición durante seis horas contra los ataques de la Wehrmacht, hasta que la artillería alemana comenzó a bombardear el edificio. El fuego destruyó la casa, aumentaron las bajas y la munición se agotó. Ryder y los 98 supervivientes alzaron una bandera blanca y se rindieron, pero no ante las fuerzas regulares que habían combatido, sino ante la División Totenkopf de la SS, liderada por el fanático nazi Fritz Knoechlein, quien despreciaba tomar prisioneros.
La masacre
Los 99 británicos, muchos de ellos heridos, fueron conducidos a una granja cercana donde los esperaban dos ametralladoras. En cuestión de segundos, los disparos se mezclaron con los gritos de los soldados. Tras el tiroteo, Knoechlein ordenó que los que aún vivían fueran ejecutados a bayoneta. Cuando creyeron haber terminado, la división regresó y abandonó el lugar.
El horror de la masacre llegó a los altos mandos alemanes. El general Erich Hoepner, comandante de las fuerzas alemanas en Francia, ordenó una investigación. Sin embargo, por su afinidad con la SS, el caso se cerró bajo la excusa de que los británicos habrían usado balas expansivas prohibidas por la Convención de La Haya de 1899.
Fotografía de la masacre
Los dos sobrevivientes: Albert Pooley y William O'Callaghan
Aunque gravemente heridos, los soldados Albert Pooley y William O'Callaghan lograron escapar. Se refugiaron en un chiquero, subsistiendo durante tres días con patatas crudas y agua de lluvia, hasta que fueron capturados de nuevo por la Wehrmacht.
O'Callaghan pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros; Pooley fue internado en un hospital militar durante tres años, donde se obsesionó con una única idea: sobrevivir para denunciar la masacre y que el responsable pagara por sus 97 compañeros ejecutados tras la rendición.
En 1943 Pooley fue repatriado y contó lo sucedido a sus superiores, pero su relato fue descartado, pues se consideraba imposible que el ejército alemán cometiera semejantes atrocidades. Sólo al finalizar la guerra, cuando O'Callaghan corroboró su testimonio, las autoridades británicas iniciaron la búsqueda de Fritz Knoechlein.
Pooley y O'Callaghan el día del juicio
El juicio y la condena de Fritz Knoechlein
Ambos sobrevivientes identificaron a Knoechlein en dos alineaciones distintas. El ex‑comandante de la División Totenkopf fue juzgado por crímenes de guerra el 11 de octubre de 1948. Fue hallado culpable y ejecutado en Hamburgo el 28 de enero de 1949.
Fuentes
WWII in Color, War History Online.