Historia antigua

El ejército sin patria que luchó en la Primera Guerra Mundial

El origen de la Legión Checoslovaca

Al estallar la Primera Guerra Mundial, los territorios que hoy forman la República Checa y Eslovaquia formaban parte del Imperio Austrohúngaro. Muchos checos y eslovacos habían emigrado a Rusia, donde sentían más afinidad que con los Habsburgo. Motivados por lealtad a su nueva patria o temiendo ser acusados de traición, solicitaron crear una unidad de combate al lado del ejército ruso. Mientras el ejército austrohúngaro reclutaba a checos y eslovacos, estos aprovecharon los primeros enfrentamientos para desertar y unirse a sus hermanos bajo el mando del zar Nicolás II. Para los Poderes Centrales fue una traición vulgar; para los desertores, una oportunidad de debilitar a los Habsburgo y contribuir a la victoria de los Aliados, con la esperanza de lograr la independencia y fundar su propio país.

Los desertores fueron inicialmente encarcelados en Siberia, pero pronto se les permitió formar la Legión Checoslovaca, que en 1917 contaba con 60 000 miembros.

La Revolución Rusa y la situación de la Legión

Un invierno riguroso, la hambruna provocada en parte por los recursos destinados al conflicto y el cansancio de una guerra que solo traía derrotas, desencadenaron la abdicación del zar Nicolás II. Alemania, percibiendo la inestabilidad interna rusa, facilitó la llegada de Lenin a Moscú. En noviembre de 1917 los bolcheviques tomaron el poder y comenzaron a negociar con los Poderes Centrales la salida de Rusia de la guerra.

Mientras los tratados de paz se gestaban, Alemania lanzó una gran ofensiva en el frente oriental; la única fuerza que se opuso fueron los miembros de la Legión Checoslovaca.

Del este al Pacífico: el largo viaje a Vladivostok

Con la firma del Tratado de Brest-Litovsk en marzo de 1918, Rusia abandonó el conflicto. La Legión quedó atrapada en tierra de nadie, sin un país por el que luchar. Su única salida era abandonar Rusia y unirse a los Aliados en el Frente Occidental, pero tanto la frontera terrestre como el mar Báltilico estaban bajo control alemán. La única vía posible era a través del puerto de Vladivostok, en el Pacífico.

Los 60 000 legionarios iniciaron una travesía de 9 000 km por la ferrocarril Transiberiano hasta Vladivostok, donde embarcarían hacia Estados Unidos y, de allí, a Francia para seguir combatiendo.

Guerra civil rusa y la captura del tren de oro

La relativa calma se rompió cuando estalló la guerra civil entre el Ejército Rojo (bolcheviques) y el Ejército Blanco (contrarrevolucionarios). Los austrohúngaros exigieron la entrega de los legionarios como traidores, y el Ejército Rojo, temeroso de perder el valioso armamento que transportaban, atacó el convoy. Sorprendentemente, la Legión derrotó a los bolcheviques y tomó el control del ferrocarril, montando cañones sobre los vagones y avanzando hacia Vladivostok.

En uno de esos trenes se hallaba el oro de la reserva imperial, que la Legión utilizó más adelante como moneda de cambio.

El ejército sin patria que luchó en la Primera Guerra Mundial

Después de la guerra: la independencia checoslovaca

Tras la Primera Guerra Mundial, el mundo occidental empezó a escuchar hablar de un «ejército sin país» que intentaba abandonar Rusia. Los Aliados, bajo la apariencia de una misión humanitaria, enviaron tropas a Vladivostok, pero su verdadero objetivo era usar a la Legión contra los bolcheviques y apoyar al Ejército Blanco.

Thomas Masaryk, futuro presidente de la recién nacida República de Checoslovaquia, negoció con los Aliados la independencia de los territorios checos y eslovacos. Con el control de la Transiberiana y sus alrededores, los Aliados aseguraron Vladivostok hasta la llegada de la Legión, que contribuyó a la creación de Checoslovaquia.

El ejército sin patria que luchó en la Primera Guerra Mundial

El legado del oro y la Legiobanka

El avance implacable del Ejército Rojo amenazó con atrapar a los legionarios. Utilizaron el oro capturado para negociar su evacuación con los bolcheviques. Para 1920, alrededor de 40 000 supervivientes habían regresado a su patria, una nación que ya no existía cuando partieron.

Se cree que de los ocho vagones de oro, los checoslovacos entregaron sólo el contenido de siete; el óctavo llegó a Checoslovaquia y sirvió para crear la Legiobanka (Banco de la Legión).

El ejército sin patria que luchó en la Primera Guerra Mundial

Recomendación de lectura

Si te ha gustado esta historia y buscas un libro para tus próximas vacaciones, te sugiero “¡Fuego a discreción!: Sorprendentes relatos de la Primera y Segunda Guerra Mundial” que publiqué junto a mi amigo Guillermo Clemares.

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