Origen y fundación
Cuando se piensa en las órdenes militares caballerescas de la Edad Media, los nombres que suelen aparecer son los Templarios, los Hospitalarios o los Caballeros Teutónicos. En España también se recuerdan la Orden de Calatrava y la de Santiago, pero ninguna de ellas supera la importancia histórica de la Orden de Santiago de Altopascio, conocida popularmente como los Caballeros de la Tau. Fue la primera orden religioso‑militar que surgió en Europa.
La fundación de la orden se sitúa, según el consenso de los historiadores, entre 1060 y 1061 en el pequeño pueblo toscano de Altopascio, a unos 14 km al sureste de Lucca. En aquel entonces la Via Francigena, ruta que unía el sur de Francia con el norte de Italia y Roma, atravesaba un denso bosque cerca del lago Bientina, convirtiéndose en un punto crítico para bandidos y peligros naturales.
La leyenda de la Gran Condesa Matilde de Canossa
Una de las versiones legendarias atribuye la fundación a la Gran Condesa Matilde de Canossa, la mujer más poderosa de Europa en su época, aliada cercana del papado. Se dice que Matilde se perdió en aquel bosque y, tras esa experiencia, patrocinó la construcción de un hospital para peregrinos. Además, instaló una campana llamada la Smarrita, que sonaba entre la una y las dos de la madrugada para guiar a los viajeros extraviados.
La versión documental
Una narración más plausible, incluida incluso en los estatutos de la orden, relata que en 1061 doce monjes procedentes de Pozzevoli llegaron a Altopascio para abrir el hospital. Allí se organizaron como comunidad religioso‑militar, treinta años antes de las Cruzadas, dedicándose a la defensa de los peregrinos. Con el tiempo se fueron sumando caballeros, clérigos y laicos.
Desarrollo y expansión
En 1239 el Papa Gregorio IX concedió a la orden la Regla del Hospital de Santiago de Altopascio, similar a la de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Su influencia se extendió por toda Europa y, ya en el siglo XIV, Boccaccio la menciona en el Decamerón. Su labor en Tierra Santa fue puntual; su verdadero foco era la creación de hospitales y casas de asistencia a lo largo del continente. En España fundaron tres hospitales: en La Font del Perelló, en Astorga y en Pamplona.
El creciente poder de la orden generó enemigos. En 1330, todos los Caballeros de la Tau en Francia fueron arrestados y sus bienes confiscados, tal como ocurrió con los Templarios veintitrés años antes. En 1459 el Papa Pío II intentó suprimirla, ordenando que sus propiedades se transfirieran a la recién creada Orden de Nuestra Señora de Belén, pero la transferencia nunca se materializó.
Declive y desaparición
En Italia la orden persistió hasta 1587, cuando el Papa Sixto V la incorporó a la Orden de San Esteban, que sigue existiendo hoy. En Francia, después de recuperarse del golpe de 1330, permaneció independiente hasta 1672, cuando fue absorbida por la Orden de San Lázaro de Jerusalén.
Legado actual
El nombre popular de la orden, Caballeros de la Tau, proviene de su emblema: la letra griega τ (Tau), representada como una cruz blanca sobre fondo negro, símbolo también asociado a la orden franciscana y a la última letra del alfabeto hebreo.
Actualmente existe en Altopascio una asociación llamada Caballeros de la Cruz Tau, que se autodenomina orden reconstituta. Asimismo, hay ramas francesa, británica y escocesa que se agrupan bajo el nombre de Orden de Santiago de Altopascio, incluida en la Orden de la Fleur de Lis, aunque su continuidad directa con la orden medieval es objeto de debate.