Historia antigua

La noche en que la Luna se partió

Un relato medieval

El 18 de junio de 1178, cinco monjes de Canterbury, en el sur de Inglaterra, describieron haber presenciado un fenómeno inusual en el cielo. Según el cronista del monasterio, el hermano Gervasio, observaban la Luna en cuarto creciente cuando notaron que la parte superior se partió en dos. Gervasio anotó este suceso, pero su relato quedó olvidado durante siglos.

Fue el geofísico Jack Hartung, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, quien redescubrió el documento en la década de 1970, despertando el interés de numerosos astrónomos.

La hipótesis del impacto lunar

Hartung propuso que los monjes habían sido testigos de un impacto de meteorito o asteroide en la Luna, probablemente el que formó el cráter de 22 km llamado Giordano Bruno, cuya edad estimada coincidía con la fecha observada.

Problemas con la teoría

Sin embargo, la hipótesis presenta inconsistencias. El cráter Giordano Bruno no pudo formarse hace solo 800 años; según el astrónomo Tomokatsu Morota, su edad oscila entre uno y diez millones de años. El cosmólogo Jörg Fritz también sitúa su origen en más de un millón de años y señala que un cráter tan reciente aún mostraría temperaturas elevadas y otras señales de juventud, ausentes en Giordano Bruno.

Un impacto de tal magnitud habría expulsado una gran cantidad de escombros, generando una tormenta de meteoros que habría durado varios días en la Tierra. Si los monjes hubieran presenciado la formación del cráter, deberían haber registrado una intensa lluvia de meteoros en las noches siguientes, algo que no aparece en los crónicos europeos, chinos, árabes, japoneses o coreanos.

Una explicación alternativa

Paul Withers, del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona, sugiere que los monjes simplemente vieron un meteoro explotar en la atmósfera terrestre justo delante del disco lunar. «Estaban en el lugar y el momento adecuados para observar un meteoro que cruzaba directamente frente a la Luna», explicó Withers. «El meteoro se incendiaba en la atmósfera, chispeando y crepitando. Desde una zona de uno o dos kilómetros de distancia, la geometría era perfecta, lo que explicaría por qué solo cinco personas lo registraron».

Con un giro adicional, Withers plantea que los monjes quizá no vieron nada, ya que la Luna no era visible desde Canterbury el 18 de junio de 1178. ¿Podría la fecha estar equivocada o todo el relato ser una invención?

Interpretaciones históricas

El historiador de astronomía Peter Nockolds considera que la narración de Gervasio es una fantasía completa. Señala que el supuesto suceso coincidió con la época de las Cruzadas, cuando la Luna, símbolo del Islam, se utilizaba como propaganda. El Corán menciona la división de la Luna (Surah 54:1); según Nockolds, el relato pudo haber sido una metáfora de la derrota esperada del Islam, vinculada a las victorias cristianas en las Cruzadas. Gervasio ya había asociado fenómenos atmosféricos del año anterior con la derrota de los ejércitos islámicos, y el relato de 1178 podría haber servido como propaganda para alentar la intervención del emperador Federico Barbarroja.

La verdad probablemente nunca se conozca con certeza.


Este artículo fue publicado en Amusing Planet. Traducido del inglés con permiso.


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