Historia antigua

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

Junio de 1940 marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. En esas cuatro semanas se vivieron la evacuación de Dunkirk, la derrota de Francia frente a Alemania y el armisticio del 22 de junio que puso fin a las hostilidades entre ambos países. La victoria de Hitler dejó al Reino Unido aislado, sin aliado y con la temerosa posibilidad de que la poderosa Marine Nationale cayera en manos del régimen nazi. Por ello, Winston Churchill ordenó su destrucción bajo el nombre de Operación Catapulta.

Contexto y motivaciones

El armisticio firmado en Rethondes incluía cláusulas que obligaban a la flota francesa a anclar en puertos neutrales y a ser desmilitarizada. Hitler también quería evitar que la Marina francesa buscara refugio en Gran Bretaña. Mussolini, por su parte, había propuesto a Hitler la incorporación de los buques franceses a la Marine Regia, pero el Führer rechazó la idea para no provocar una reacción británica y para mantener el equilibrio en el Mediterráneo.

El entonces presidente del Consejo, Paul Reynaud, había sido sustituido por el general Philippe Pétain, quien encabezó el gobierno de Vichy. Tanto Pétain como el almirante François Darlan habían prometido rechazar el armisticio si los alemanes exigían la entrega de la flota. El 11 de junio, ante la inminente caída de Francia, Churchill preguntó a sus aliados qué ocurriría con los buques en caso de derrota.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

Decisiones de Churchill y el papel de Dudley Pound

Ante la falta de garantías, Churchill envió dos telegramas a Reynaud proponiendo que la flota se trasladara a puertos británicos o neutrales. La reacción francesa fue de ira; el almirante Darlan emitió tres órdenes estrictas a sus capitanes: prohibir refugio en puertos extranjeros, impedir que los barcos cayeran en manos alemanas o italianas y, si fuera necesario, hundirlos para evitar su captura.

La flota francesa se repartió entre África (Alexandría, Mazalquivir, Casablanca y Dakar), el norte de Francia (Cherburgo, Brest, Lorient y Saint‑Nazaire) y el Reino Unido (Plymouth y Portsmouth). Sin embargo, Churchill no quedó satisfecho y, tras retirar a su embajador de París el 22 de junio, ordenó a la Admiralty británica que tomara medidas drásticas.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

El almirante Dudley Pound, conocido como "el ancla de Churchill", fue el encargado de ejecutar la operación. Veterano de la Batalla de Jutland y diseñador del fallido asalto de Zeebrugge, Pound aceptó la orden pese a su delicado estado de salud.

Desarrollo de la Operación Catapulta

Captura en Plymouth y Portsmouth

Entre el 2 y el 3 de julio, tropas británicas abordaron los buques franceses atracados en Plymouth y Portsmouth, empleando la táctica de la "cena de camaradería" entre oficiales. Se incautaron dos acorazados (Paris y Courbet), dos cruceros ligeros, ocho destructores, cuatro submarinos, diez corbetas y siete torpederos, entre otros. Sólo el torpedero Le Mistral y el submarino Surcouf ofrecieron resistencia, con cuatro muertos.

Batalla de Mers el‑Kébir (Mazalquivir)

El 3 de julio, la flota francesa concentrada en Mazalquivir fue confrontada por la fuerza británica conocida como "H Force", compuesta por el portaviones Ark Royal, dos acorazados, un crucero de batalla, dos cruceros ligeros, dos submarinos y once destructores, bajo el mando del almirante James Sommerville. Tras rechazar la oferta de dirigirse a territorios seguros, los franceses se vieron obligados a combatir. El cruce Dunkirk, los acorazados Provence y Bretagne, el destructor Mogador y varios buques menores fueron destruidos. Sólo el crucero Strasbourg logró escapar a Toulón. Las bajas fueron 1.295 francesas y sólo dos británicas, convirtiendo el enfrentamiento en el combate naval con menor número de víctimas de la guerra.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

Alexandría

Al día siguiente, la fuerza francesa bajo el almirante René‑Émile Godfroy (un acorazado, cuatro cruceros, tres torpederos, un submarino y buques auxiliares) recibió la visita del almirante británico Andrew Browne Cunningham. Se le ofrecieron tres opciones: unirse a los británicos, hundir los barcos o desarmarlos in situ. Godfroy aceptó la última, vaciando los tanques de combustible y retirando los cañones. Tres cuartas partes de la tripulación desembarcaron, evitando otra tragedia como la de Mazalquivir.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

Dakar

El 8 de julio, el acorazado Richelieu, la joya de la Marina francesa, estaba anclado en Dakar después de haber partido de Brest con la intención de dirigirse a Gran Bretaña. Dos aviones torpederos Swordfish lanzados desde el portaviones HMS Hermes atacaron el buque, causándole daños que se agravarían en septiembre durante la Operación Dakar, dejándolo fuera de combate durante diez meses.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

El Caribe y otras áreas

En el Caribe, el portaviones Béarn y los cruceros Jeanne‑d’Arc y Émile‑Bertin escaparon al último momento gracias a la intervención del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, que persuadió a los comandantes de inmovilizar los buques hasta junio de 1943. Otras unidades francesas fueron neutralizadas en Casablanca, aunque la flota de Toulon y Algiers quedó intacta. En Canadá, el Canal de Suez, Singapur y Creta se confiscaron o hundieron buques adicionales.

Operación Catapulta: la aniquilación de la Marina francesa por la Royal Navy en 1940

Consecuencias

La Operación Catapulta dejó a la Marina de Vichy sin un tercio de sus buques, incluidos siete de los más importantes. El episodio generó un profundo sentimiento anglófobo en las colonias francesas y minó la moral de los oficiales navales, muchos de los cuales se sintieron traicionados por sus aliados. A raíz de ello, en julio se modificó la política: los barcos podían navegar en aguas coloniales siempre que no se dirigieran a puertos bajo control alemán o italiano. La Marina francesa no volvería a combatir al Eje hasta 1943, y cuando lo hizo, a veces lo hizo contra los propios Aliados en campañas como Siria, Madagascar (Operación Ironclad) y el desembarco en el norte de África.