Historia antigua

César, sitiado junto a Cleopatra en Alejandría, quemó sus barcos para impedir la retirada

Contexto: la guerra civil romana y el conflicto egipcio

Después de la decisiva victoria en Farsalia, Julio César se convirtió en dictador y, como parte de sus planes, se dirigió a Egipto. Allí la monarquía estaba sumida en una guerra civil entre el joven Ptolomeo XIII y su hermana Cleopatra VII, apoyada por su otra hermana Arsinoe IV. La disputa interna se entrelazó con la rivalidad política entre César y Pompeyo, que había desencadenado la segunda guerra civil romana.

La llegada de César a Alejandría

En octubre del 48 a.C., César arribó a Alejandría con la Legión XIII Gemina. Su objetivo era mediar entre los pretendientes al trono, pero rápidamente tomó partido por Cleopatra, quien buscaba asegurar su posición frente a Ptolomeo XIII y Arsinoe.

El asedio y la quema de los barcos

El rey Ptolomeo XIII, respaldado por el comandante egipcio Aquila, sitió el palacio real con 20.000 infantes y 2.000 caballería. Sólo unas 4.000 soldados romanos, entre la Legión VI Ferrata y milicias itálicas, defendían la posición. Ante la amenaza de una retirada, César ordenó quemar los barcos anclados en el puerto. El fuego se extendió y, accidentalmente, alcanzó la Biblioteca de Alejandría, provocando su destrucción.

Giro de los acontecimientos

Arsinoe, tras escapar de la ciudad con su eunuco Ganimedes, se alió con Aquila y lideró la resistencia contra los romanos. Sin embargo, una serie de decisiones tácticas de César —como cerrar los canales del río y excavar pozos de agua en el suelo calizo— le permitieron mantener la ventaja. Mientras tanto, los egipcios recibieron refuerzos: la Legión XXXVII, comandada por Gneo Domicio Calvino, y tropas de Mitrídates I de Pérgamo y del rey Antípatro I de Idumea.

La derrota egipcia

El 27 de marzo del 47 a.C., los refuerzos romanos atacaron por dos frentes. Ptolomeo XIII se ahogó en el Nilo mientras huía, y Ganimedes sufrió el mismo destino. Arsinoe fue capturada; su vida se salvó bajo el rumor de que había sido amante de César, aunque en realidad los romanos la mantuvieron viva para exhibirla en su triunfo.

El destino de Arsinoe y la consolidación de Cleopatra

Arsinoe temía sobre todo a su hermana. Años después, Cleopatra convenció a Marco Antonio de ejecutar a Arsinoe, quien se suicidó mordida por una áspid, prefiriendo la muerte a ser mostrada encadenada en Roma. César, por su parte, instaló a Cleopatra como co-regente junto al joven Ptolomeo XIV y, poco después, tuvo con ella un hijo: Ptolomeo XV (Césarion). Cinco años más tarde, Cleopatra ordenó la muerte de su propio hermano para asegurar la sucesión de su hijo.