El mito fundacional de Roma
Como toda nación, Roma tiene mitos fundacionales que mezclan fantasía y realidad. Entre los más famosos están la rivalidad entre Rómulo y Remo y el secuestro de las sabinas. En este último episodio aparece un personaje poco conocido: Tito Tacio, rey sabino que acabaría compartiendo el poder con Rómulo.
Rómulo y el rapto de las sabinas
Según la versión más difundida por Tito Livio, Rómulo y Remo eran hijos de Rea Silvia, descendiente de Alba Longa. Aunque el padre biológico sería el dios Marte, el rey Amulio ordenó que los bebés fueran arrojados al Tíber. En vez de morir, fueron abandonados en el bosque y amamantados por una lupa (término que también aludía a las prostitutas). Crecieron, recuperaron el trono para su abuelo Numitor y, tras una disputa sobre el lugar de la nueva ciudad (Palatino para Rómulo y Aventino para Remo), se produjo la primera fratricida.
Roma nació como una comunidad de marginales: esclavos fugitivos, criminales, exiliados y sin recursos. Con escasas mujeres, Rómulo organizó una gran fiesta en honor a Neptuno e invitó a las ciudades vecinas, entre ellas a los sabinos y latinos. En medio de la celebración, los jóvenes romanos secuestraron a las mujeres de los invitados, provocando la primera gran crisis social de la ciudad.
Los números varían, pero se estima que entre treinta y quinientos sabinas fueron llevadas a Roma. Los cronistas antiguos justifican el acto como una forma de establecer el conubium*,* pero también como una maniobra para iniciar una guerra de expansión.
La respuesta sabina y la aparición de Tito Tacio
Los latinos fueron derrotados rápidamente, pero los sabinos, liderados por su rey Tito Tacio, organizaron una campaña militar que los llevó a las puertas del Capitolio. Tras varias escaramuzas, los sabinos lograron abrirse paso gracias a la traición de Tarpeia, quien entregó las llaves del palacio a cambio de los brazaletes que los guerreros llevaban en los brazos.
En el momento de la conquista, las sabinas, vestidas de luto, intervinieron entre los dos bandos, temiendo perder a sus maridos o a sus familiares. Su apelación de paz obligó a Rómulo y a Tito Tacio a pactar una diarquía, compartiendo el poder y casándose con mujeres de la otra familia: Hersilia, hija de Tacio, se casó con Rómulo y Tacia con Numa Pompilio.
Conquistas y tensiones
Juntos, Rómulo y Tacio conquistaron Cameria, una ciudad del Lacio que se había negado a indemnizar a Roma. Un tercio de su territorio fue distribuido entre los colonos romanos, mientras el resto de la población fue reubicada en la capital. La diarquía duró cinco años, pero en el sexto año (745 a.C.) surgieron tensiones cuando los partidarios de Tacio acosaron a ciudadanos de Laurentum. Un conflicto diplomático terminó con la muerte de Tito Tacio durante una ceremonia religiosa en Lavinio, ya sea por asesinato o por linchamiento popular.
Tras su muerte, una epidemia, interpretada como castigo divino, azotó a romanos y latinos mientras los camerinos se rebelaban. Rómulo logró reprimir la revuelta y quedó como único monarca, aunque la integración de sabinos continuó bajo la denominación común de quirites. El poder absoluto de Rómulo terminó con su propio asesinato alrededor del 716 a.C.
¿Existió realmente Tito Tacio?
La mayoría de los historiadores modernos considera que Tito Tacio es una figura legendaria. No aparece en la lista tradicional de los siete reyes de Roma y su nombre podría derivar de los Titii vel Titienses, sacerdotes flaviales creados para preservar los cultos sabinos. Otros estudiosos lo ven como una personificación de la doble magistratura que más tarde se convertiría en el consulado, o como una versión temprana de un rey sabino que fue borrado de la tradición oficial.
En cualquier caso, la historia de Tito Tacio ilustra cómo los mitos romanos combinaban hechos históricos, recuerdos colectivos y necesidades políticas, convirtiendo a Roma en una de las civilizaciones con mayor riqueza mitológica.