
Tras la caída del dominio otomano, se produce un renacer del arabismo en los países de mayoría árabe. Todos lamentan el deterioro del islam y buscan restaurarlo mediante una identidad árabe más fuerte. Se habla de independencia total para Egipto, Hejaz, Arabia Saudí, Transjordania e Irak, y surge la pregunta: ¿por qué no para la India, Siria, Líbano, Túnez o Marruecos, también cuna de civilizaciones antiguas?
Movimientos independentistas en Asia
En la India, Mahatma Gandhi promueve la resistencia pasiva y la no‑violencia como estrategia más eficaz a largo plazo. En Indochina, el ferviente comunista Nguyen Ai Quoc (más tarde Ho Chi Minh) reclama la independencia de Tonkín, Annam y Cochinchina. Su partido, de apenas 30 000 miembros, levanta una rebelión en Yen Bay (noroeste de Tonkín) y Vinh (centro de Annam) en 1930, que es brutalmente sofocada.
Situación en África
En Madagascar, el maestro Ralaimongo y su sucesor Ravoahangy presentan constantes exigencias, aunque sin lograr una situación de conflicto abierto. En Argelia, los ulama tradicionalistas liderados por el jeque Ben Badis en Constantina abogan por un retorno a los orígenes del arabismo y del Corán. Ben Badis resume su programa en la frase: "El islam es mi religión, el árabe mi lengua, Argelia mi patria". En contraste, Ferhat Abbas, farmacéutico de Sétif, defiende la asimilación a Francia, mientras que Messali Hadj, inicialmente cercano al comunismo, moviliza a las masas proletarias con su "Estrella del Norte de África".
Revueltas en Oriente Medio
En Siria, la revuelta de los drusos es aplastada, pero los nacionalistas árabes de Damasco y Alepo mantienen una constante agitación. En el Líbano, el emir Chekib Arslan, druso residente en Ginebra, y el gran mufti de Jerusalén, Hadj Amin el‑Hosseini, colaboran con la propaganda nazi, viendo en ella una oportunidad para debilitar a Inglaterra y Francia en el Mediterráneo.
Nacionalismo en el Magreb
En Túnez, el jeque Tahar Ben Habib, líder del Destur, publica el libro anti‑francés "Túnez mártir" y se exilia. El movimiento nacionalista es retomado por Habib Bourguiba, creador del Neo‑Destur, que desencadena disturbios en 1937‑1938. En Marruecos, el Dahir bereber de 15 de mayo de 1930 provoca la oposición nacionalista urbana. En 1934 nace la Acción Marroquí, liderada por Mohammed ben Hassan el‑Ouazzani (formación francesa) y Allal el‑Fassi (tradición islámica). El movimiento reclama el retorno al concepto estricto de protectorado y denuncia la administración directa que, según ellos, vulnera el tratado de Fez de 1912.
La prensa árabe y sus alianzas
Los periódicos árabes de Egipto y Siria multiplican campañas anti‑británicas y anti‑francesas, bajo la coordinación de Chekib Arslan y Hadj Amin el‑Hosseini, quienes mantienen estrechos contactos con Joseph Goebbels y, posteriormente, colaboran con Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Perspectiva francesa
Francia percibe que sus posesiones coloniales están menos agitadas que Egipto o la India, aunque reconoce la presencia de simpatías y prejuicios favorables. La debilidad del sistema político francés y la fragilidad del poder ejecutivo dificultan la adopción de una política firme, lo que obliga a recurrir a medidas improvisadas que a menudo resultan incoherentes.