Hasta finales del siglo XVI, todos los mapas chinos identificaban a la ciudad de Roma con el exónimo Da Qin. Un exónimo, como explicamos anteriormente, es el término que los hablantes de una lengua utilizan para referirse a un lugar que está fuera de su propio marco cultural. Por ejemplo, llamamos “Londres” a la capital británica, aunque sus habitantes la llaman “London”. En el caso chino, Da Qin no solo designaba a la ciudad, sino a todo el Imperio Romano.
Significado del nombre
Literalmente, Da Qin significa “Gran Qin”. Qin alude a la dinastía fundadora del primer imperio chino y a su primer emperador, Qin Shi Huang, de cuyo nombre proviene la palabra “China”. El prefijo Da (gran) resaltaba la potencia romana equiparándola a la del imperio Qin. Por su parte, los romanos llamaban a las lejanas tierras de la seda Serica, del griego Serikon.
El intento de una embajada
Aunque los chinos nunca llegaron al Imperio Romano en la antigüedad, sí hubo un intento diplomático: la misión enviada por el general Ban Chao con el objetivo de establecer relaciones oficiales. Según el Hou Hanshu (Libro de los Han tardíos), compilado por el historiador Fan Ye en el siglo V d.C., el enviado Gan Ying no alcanzó Roma.
Gan Ying se detuvo en la costa del golfo Pérsico, al límite del imperio parto, tras enterarse de que el viaje sería “peligroso y podría durar dos años”. Allí probablemente recopiló información sobre el gran imperio occidental y escribió lo que se conserva en fuentes posteriores.
Al regresar, informó a Ban Chao que Roma sólo se podía alcanzar mediante una travesía marítima extremadamente peligrosa, tal como le habían dicho los partos, quienes no querían perder su papel de intermediarios en la Ruta de la Seda. El general concluyó que no valía la pena buscar aliados tan lejanos y la embajada nunca se volvió a enviar.
¿Qué habría pasado?
De haberse completado el viaje, Gan Ying habría sido presentado ante el emperador Trajano en el primer año de su reinado, lo que podría haber desencadenado una cadena de eventos muy distinta para ambas civilizaciones.
Interpretaciones y controversias
Gan Ying es mencionado en fuentes chinas como el primer enviado al Imperio Romano, pero algunos investigadores dudan de esta versión. El historiador romano Lucio Anneo Floro, que vivió a finales del siglo I d.C., habla en su obra Epitome de Tito Livio bellorum omnium annorum DCC de unos “seres” que podrían ser chinos.
Floro describe a estos “seres” como comerciantes más que como diplomáticos. El historiador Henry Yule, al estudiar los textos, no encontró otra referencia romana a dichos “seres” y propuso que se trataba de mercaderes. Por ello, la tradición china considera que la misión de Gan Ying fue el primer intento oficial de embajada.
De Da Qin a Fulin
Alrededor del año 618 d.C., la nueva dinastía Tang introdujo el término Fulin para distinguir al Imperio Romano de Oriente, conocido hoy como el Imperio Bizantino. Los expertos aún debaten el origen exacto de este nombre.