Introducción
El antiguo Egipto ha inspirado numerosas películas de ciencia‑ficción y ucronía, donde pirámides se convierten en naves espaciales y dioses se revelan como extraterrestres. Cuando la intención es meramente fantástica, el resultado suele ser entretenido. El problema surge cuando se pretende que esas ideas sean reales.
Los jeroglíficos de Seti I en Abydos
En el templo funerario de Seti I, en Abydos, algunas inscripciones parecen representar vehículos modernos: un helicóptero, un tanque o submarino, un avión e incluso un platillo volador. ¿Podría el faraón haber poseído una flota del siglo XX? ¿Hubo contactos con civilizaciones extraterrestres?

La explicación científica: pareidolia
La respuesta está en la pareidolia, fenómeno psicológico que hace que el cerebro reconozca formas familiares en estímulos vagos, como nubes, sombras o manchas. En Abydos, la combinación de trazos erosionados y capas de yeso crea siluetas que nuestro cerebro interpreta como objetos contemporáneos.

Cómo surgió el engaño
El descubrimiento se produjo en 1987 cuando una pareja de turistas estadounidenses, Ruth y Harry McKinley‑Hover, notó que una capa de yeso se desprendía de una arquitrabe, revelando dos series de jeroglíficos superpuestos. Ruth, aunque no era egiptóloga, era terapeuta especializada en supuestas abducciones alienígenas, lo que dio impulso a la teoría de los “vehículos del futuro”.

Palimpsesto y reutilización de inscripciones
Los antiguos faraones solían reutilizar monumentos y sobrescribir nombres de predecesores. En el caso de Seti I, su quinto nombre (Nebty) fue tallado sobre la cartela de su hijo Ramsés II. Con el tiempo, la capa de yeso que cubría la inscripción original se desprendió, dejando visibles ambas versiones y generando la ilusión de formas modernas.

Por qué no hay helicópteros ni tanques
Los egiptólogos coinciden en que los rasgos que parecen helicópteros, tanques o platillos voladores son meras coincidencias visuales. La “prueba” más sencilla es comparar el nombre Nebty de Seti I con otras cartelas egipcias, donde el mismo conjunto de símbolos se muestra de forma clara y sin ambigüedades.
En resumen, los supuestos vehículos son producto de la pareidolia y del proceso de palimpsesto, no de tecnología extraterrestre ni de una flota del siglo XX.