Historia antigua

Altar de la Victoria: el monumento que desencadenó la Guerra de las Estatuas entre senadores cristianos y paganos en Roma

Introducción

En el siglo IV d.C., el Imperio romano ya enfrentaba múltiples problemas. Uno de los más curiosos y prolongados –casi un siglo de confrontación– surgió dentro del propio Senado: la polémica por una estatua de la diosa Victoria. Este conflicto, conocido popularmente como la Guerra de las Estatuas, no se trató de una lucha contra enemigos externos, sino de una amarga disputa entre senadores cristianos y paganos por mantener o retirar un símbolo del paganismo en el corazón de la ciudad.

¿Quién era Victoria?

Victoria era la diosa del triunfo, especialmente de los triunfos militares. En Roma se la vinculaba con Bellona, hija de Júpiter y Juno y esposa o hermana de Marte, de modo que, aunque la figura de Marte evolucionó a partir del Ares griego, Victoria conservó el carácter original de diosa de la victoria. Su culto se asentó en dos santuarios: uno en el Palatino y otro en el Capitolio.

En realidad, Victoria era la versión romana de la diosa griega Nike. A través de un sincretismo triple, se la relacionó también con la sabina Vacuna y con Vica Pota, de origen etrusco. Mientras Nike se asociaba al deporte, Victoria simbolizaba la victoria sobre la muerte, por lo que a menudo se la representa portando un escudo (scutum) y una corona de laurel.

Altar de la Victoria: el monumento que desencadenó la Guerra de las Estatuas entre senadores cristianos y paganos en Roma

La estatua de Victoria en la Curia Julia

Octavio Augusto mandó erigir una estatua de Victoria sobre un altar dentro de la Curia Julia en el 29 a.C., con motivo de su victoria en la batalla de Accio contra Marco Antonio y Cleopatra. La estatua estaba hecha de bronce dorado y no era una obra romana, sino un botín griego capturado en 272 a.C. durante la derrota del rey Pirro de Epiro a los tarentinos. Así, la pieza representaba a Nike.

El altar se convirtió en el centro ceremonial del Senado: allí se ofrecían inciensos, se juraba lealtad al Imperio y se celebraban oficios oficiales. Este ritual se mantuvo durante tres siglos, pero la llegada del cristianismo cambió el panorama.

El cristianismo y la crisis del altar

Tras el Edicto de Milán (313 d.C.), el cristianismo dejó de ser perseguido y pasó a ser la religión oficial del Imperio. Los cristianos empezaron a ver la estatua de Victoria como un símbolo pagano demasiado visible y demandaron su retirada.

El primer intento de eliminación se produjo en 357 d.C., cuando el emperador Constantino II ordenó su remoción. Sin embargo, su primo Juliano, apodado “el Apóstata”, restauró la estatua en 361 d.C. Tras su muerte, la estatua volvió a ser retirada por el emperador Gratiano en 382 d.C., bajo la influencia del obispo Ambrosio de Milán y del papa Dámaso.

Altar de la Victoria: el monumento que desencadenó la Guerra de las Estatuas entre senadores cristianos y paganos en Roma

El fin de la Guerra de las Estatuas

Los sucesores de Gratiano mantuvieron la política anticristiana, pero el emperador Valentiniano II, influenciado por el senador Quintus Aurelius Simmaco, solicitó la restitución del altar en 402 d.C. El emperador Honorio rechazó la petición y ordenó la destrucción definitiva del monumento.

Algunos historiadores sostienen que solo se destruyó el altar de Augusto, mientras que la estatua de Victoria pudo haber sobrevivido en copias o haber sido eliminada por la legislación contra imágenes paganas del Código Teodosiano (408 d.C.). Sea cual sea el caso, la cristianización del Imperio ya era irreversible, y el Senado quedó sin su símbolo pagano.