Contexto histórico
Hasta mediados del siglo XIX Italia no era un estado único, sino un mosaico de reinos y repúblicas que se odiaban profundamente, como los estados‑ciudad de la Grecia clásica. En el siglo XIV estalló la contienda entre guelfos (partidarios del Papa) y gibelinos (leales al Emperador del Sacro Imperio Romano), una rivalidad que tendría consecuencias devastadoras.
El emperador Federico Barbarroja intentó incorporar los territorios italianos al dominio imperial, lo que provocó la derrota de sus ejércitos en la Batalla de Legnano (1176) y dejó una herencia de resentimientos y fronteras tensas.
Orígenes del conflicto entre Modena y Bolonia
Con la ausencia de una autoridad central, Modena y Bolonia comenzaron a disputarse los recursos económicos de la región. Las dos ciudades, separadas apenas 40 km, se alinearon en bandos opuestos: Bolonia guelfa y Modena gibelina.
Desde 1296 se sucedieron incursiones y escaramuzas fronterizas. En 1309 el señorío de Rinaldo Bonacolsi tomó el control de Modena, Mantua, Parma y Reggio, intensificando los ataques y recibiendo la excomunión papal.
El robo del cubo de agua
En el verano de 1325 los bologneses lanzaron una brutal razzia contra Modena. En septiembre Bonacolsi tomó el fortín de Monteveglio y, aprovechando el descontento popular, algunos soldados modeneses huyeron a Bolonia. Allí, frente a la Puerta de San Felice, robaron el cubo del pozo del mercado, un simple cubo de madera que, para la época, era un símbolo de honor y prestigio.
El robo encendió la ira de los bologneses, que consideraron el acto una afrenta intolerable. Bolonia exigió la devolución del cubo; al recibir una negativa, declaró la guerra abierta contra Modena en noviembre de 1325.
La batalla de Zappolino
Ese mismo mes, ambas coaliciones se enfrentaron en la Batalla de Zappolino, en el actual municipio de Castello di Serravalle (Emilia‑Romagna). Los guelfos contaban con unos 30 000 infantes y 2 000 caballeros, mientras que los modeneses disponían de apenas 5 000 infantes y una fuerza montada similar.
Aunque superados en número, los modeneses lograron una victoria sorpresiva tras unas pocas horas de combate, antes del anochecer. Las bajas se estiman en menos de 2 000 muertos y los vencedores capturaron a 26 nobles bologneses.

Consecuencias y legado
Dos meses después Modena devolvió Monteveglio y otras posesiones, pero retuvo el cubo robado, que todavía se conserva en el Palazzo Comunale de la ciudad. Una réplica se exhibe en la Torre Ghirlandina para los visitantes.
La paz definitiva no llegó hasta la dominación española de Carlos V en el norte de Italia (1529). La batalla de Zappolino quedó como uno de los enfrentamientos más desiguales de la historia italiana, recordado hoy por la curiosa causa que la originó: un humilde cubo de agua.