Introducción
El modo más habitual de heredar el trono es de padre a hijo, pero a lo largo de la historia existieron otras formas. En la Rusia medieval surgió un sistema particularmente original llamado lestvitsa o rota, que consistía en transmitir la corona de hermano a hermano.
Origen del término
El vocablo proviene del eslavo antiguo, introducido por los misioneros bizantinos San Cirilo y San Metodio en el siglo IX. Utilizaron esa lengua –hoy conocida como eslavo eclesiástico– para traducir la Septuaginta del griego koiné al eslavo. En ese idioma lestvitsa significa “escalera”, una metáfora que alude a la sucesión escalonada que se practicó en la Rus de Kiev y, más tarde, en el Principado de Moscú.

Cómo funcionaba la sucesión
En lugar de pasar la corona al hijo mayor, el trono se entregaba al hermano mayor del monarca fallecido. El orden seguía así: primero el primogénito, luego el segundo, el tercero y el cuarto hermano, en ese “escalón”. Cuando se agotaban los hermanos, la sucesión continuaba con el hijo mayor del primer hermano, seguido por los hijos del segundo, y así sucesivamente.
Esta regla estaba condicionada a que el pretendiente ya hubiera reinado; de lo contrario, quedaba excluido y se le denominaba izgoi (huérfano), aunque recibía territorios menores como condado o gobernador.
Ejemplo de aplicación: Yaroslav el Sabio
Yaroslav I el Sabio, gran príncipe de Kiev (1019‑1054), codificó el sistema para evitar guerras fraternas. Distribuyó entre sus hijos seis principados, reservando la capital, Kiev, para el primogénito. Cada hermano ocuparía el trono en orden de edad, y sólo después sus descendientes podrían aspirar a él.

Excepciones y conflictos
El sistema no siempre se respetó. Los llamados izgoi perdían el derecho a reinar, como Rostislavo Vladimirovich, hijo de Vladimir Yaroslavich, que murió antes que su padre y quedó sin trono. Además, frecuentes guerras fratricidas evidencian que la regla no estaba plenamente institucionalizada.
En 1097, en la ciudad de Liúbech (Chernigov), los príncipes se reunieron y acordaron crear dominios patrimoniales casi independientes, lo que aceleró la fragmentación de la Rus de Kiev.

Declive y legado
La desintegración política y la crisis económica provocada por la decadencia del Imperio Bizantino debilitaron a la Rus de Kiev, que sólo desapareció formalmente con la invasión mongola de 1240. Sin embargo, el sistema de rota perduró en el Principado de Moscú, donde Iván III lo mantuvo hasta que, en el siglo XV, consolidó la unidad rusa al nombrar a su hijo Iván como heredero directo, eliminando la sucesión fraterna.
El último gran defensor del modelo fue Iván III; su nieto, Iván IV “el Terrible”, fue coronado como el primer zar de una Rusia unificada.