Introducción
El mar Caspio, el lago salado más grande del mundo con 371 000 km² y una profundidad media de 170 m, constituye una frontera natural entre Rusia, Azerbaiyán, Irán, Turkmenistán y Kazajistán. Su posición estratégica lo convirtió en objetivo de varias incursiones vikingas conocidas como los rus de la ruta de los Varangios.
Los Varangios y su expansión
Los varangios eran vikingos escandinavos que, mediante rutas fluviales desde el Báltico, penetraron en Europa del Este y fundaron en el siglo IX el asentamiento de Ladoga, conocido como «Rostov». Aunque adoptaron una vida más sedentaria, no abandonaron las expediciones, que inicialmente tenían carácter comercial.
Comercio con el mundo islámico y bizantino
Utilizando los ríos Volga y Dniéper, los rus establecieron contactos con los musulmanes y el Imperio bizantino, intercambiando pieles, esclavos y miel. Documentos como el Kitāb al‑Masālik wa‑l‑Mamlakah de Ibn Khordadbeh los describen como “parientes de los saqaliba”, término que englobaba a los nórdicos.
De la compra al saqueo: la campaña de 913
En 913, bajo el mando de un líder desconocido, los varangios organizaron una gran expedición de medio mil barcos para atacar la costa sur del Caspio. Formaron una alianza con el Imperio Cazaro, que les ofreció la mitad del botín a cambio de apoyo contra sus enemigos.
Los cazaros, pueblo túrquico que controlaba una vasta zona entre el Caspio y el Mar Negro, facilitaron el paso de la flota por el Dniéper hasta el mar de Azov y el Don, donde los vikingos descargaron sus embarcaciones y las transportaron por tierra hasta el Caspio.
Saqueos en la costa caspia
Desde el norte del mar, los varangios asaltaron la región iraní de Gorgán y ciudades azerbaiyanas como Baku, Arran, Beliakan y Shirván, capturando esclavos y acumulando riquezas. La brutalidad de sus incursiones generó desconfianza incluso entre sus aliados cazaros, que, junto a los búlgaros del Volga, los aniquilaron al regresar.
Reanudación de la violencia: Igor y la campaña de 943
En 943 el gran príncipe Igor de Kiev reunió otra flota y navegó por el río Kurá, que desemboca en el Caspio. Conquistó la ciudad de Barda, mas una epidemia de disentería diezma sus filas. El líder del asalto, posiblemente el príncipe Oleg o Helgu, fue derrotado y los rusos se vieron obligados a abandonar la ciudad tras un asedio.
Sviatóslav I y la caída del Imperio Cazaro
En 965 Sviatóslav I, hijo de Igor, lanzó una campaña contra los cazaros, apoyado por pechenegos y oguzes. Capturó fortalezas como Sarkel y destruyó la capital cazara, Atil, entre 968‑969. Con estos triunfos, los rus controlaron las rutas comerciales del norte del Cáspio.
Su muerte en 972 a manos de pechenegos puso fin a su ambición, pero la política de incursiones continuó.
Últimas expediciones y el fin de la era varangia
Durante el siglo XI los rus realizaron varias misiones: en 987 enviaron una flota de dieciocho barcos al emir de Derbent; en 1030 asaltaron Shirván y apoyaron al señor de Ganja; y en 1173‑1174 una última gran incursión de setenta y tres barcos, en alianza con los cumanos, fue repelida con ayuda del rey georgiano Jorge III y del emperador bizantino Andrónico I.
Estos ataques marcaron el ocaso de la presencia varangia en el Caspio; pocos años después, en 1240, los mongoles pusieron fin al Imperio de Kiev.