Introducción
Como ocurre con gran parte de la historia vikinga, la colonización de Islandia está envuelta en oscuridad y confusión debido a la escasez de fuentes y al carácter legendario de los relatos. Los primeros contactos documentados son los de misioneros cristianos británicos en el siglo VIII y, alrededor del 860, el escandinavo Garðar Svavarsson, considerado el primer asentador nórdico. Sin embargo, el verdadero primer colono permanente llegó catorce años después y su nombre fue Ingólfur Arnarson.
Fuentes históricas
Los datos sobre Ingólfur provienen de varias sagas (Eyrbyggja, Egil Skallagrímsson, Grettir y Flóamanna), pero la información esencial se basa en dos obras medievales. La Íslendingabók (Libro de los Islandeses), escrita a principios del siglo XII por el sacerdote nativo Ari Þórgilssón, también llamado Ari el Sabio, ofrece una crónica que abarca desde 870 hasta 1130, describiendo los primeros asentamientos, la cristianización y la autoridad noruega.
Otra fuente clave es la Landnámabók (Libro del asentamiento), manuscrito en pergamino que narra el descubrimiento de la isla y los primeros colonos. Tres versiones medievales y dos transcripciones del siglo XVII conservan el relato que menciona a Ingólfur como el primer habitante estable.
Los primeros navegantes
Según la Landnámabók, el primer vikingo en avistar Islandia fue Naddoddr, un noruego que, tras abandonar un intento de colonizar las Islas Feroe, llegó accidentalmente y llamó al territorio Snæland (tierra de nieve). Más tarde, Garðar Svavarsson lo rebautizó como Garðarshólmur. Otro viajero, Hrafna‑Flóki Vilgerðarson, lo llamó Ísland (tierra de hielo) tras observar la escarcha que cubría la costa.
Estos exploradores no establecieron colonias duraderas; sus estancias fueron breves y, en muchos casos, motivadas por tormentas o accidentes.
Ingólfur Arnarson y la fundación de Reykjavik
Ingólfur nació en Rivedal, Noruega, alrededor del 849. Según la Landnámabók, abandonó su tierra natal tras un conflicto familiar y, guiado por la tradición vikinga de lanzar los postes de su hásæti al mar (öndvegissúlur), buscó el lugar donde la corriente los devolviera. En el año 874, junto a su esposa Hallveig Fróðadóttir, su hermano Hjörleifr y varios miembros de su clan, llegó a la costa suroeste y, tras tres años de búsquedas, encontró una pequeña bahía donde hoy se asienta Reikiavik.
Allí fundó el primer asentamiento permanente. Tres años después, en 875, ocurrió una tragedia: los esclavos de Hjörleifr, cansados de sus malos tratos, lo asesinaron. Ingólfur persiguió a los culpables hasta el archipiélago de Vestmannaeyjar (Islas Vestman) y los eliminó, liberando a las mujeres vikingas que habían sido tomadas.
Ingólfur murió en 910, pero su legado continuó a través de su hijo Þorsteinn Ingólfsson, quien se convirtió en un destacado jarl y lagman (oficial judicial) y fundó el primer þing islandés, precursor del actual Alþingi.
Legado institucional
El þing se estableció alrededor del 930, marcando la fundación de la independencia islandesa del dominio noruego. Posteriormente, el descendiente de Garðar, Uni el Danés, intentó someter a los islandeses a la corona noruega, pero fue desterrado y asesinado por el caudillo local Leiðólfur el Guerrero.