Introducción
Dos cruceros ondeando la bandera otomana, pero que en realidad eran alemanes; dos tripulaciones vestidas con uniformes turcos pero compuestas mayormente por marineros rubios y de piel pálida; dos buques llamados Yavuz Sultan Selim y Midilli, cuyo nombre original era Goeben y Breslau. Estos barcos bombardearon Odessa, Sebastopol y Feodosia, provocando que Moscú declarara la guerra a Estambul. Es, sin duda, uno de los episodios más enrevesados que precipitaron el estallido de la Primera Guerra Mundial.
El panorama europeo en el verano de 1914
Europa vivía una «paz armada». Las tensiones crecían entre las potencias occidentales, sobre todo entre los imperios alemán y británico, mientras los imperios austrohúngaro, ruso y francés ocupaban el primer plano. Otros países añadían sus propias disputas territoriales, alimentando la sensación de que, tarde o temprano, estallaría un conflicto armado, aunque nadie imaginaba la magnitud que tendría.

Los buques alemanes en el Mediterráneo
Cuando finalmente se iniciaron los hostilidades, la Kaiserliche Marine sólo tenía dos cruceros en el Mediterráneo, integrados en la Mittelmeerdivision: el crucero de batalla SMS Goeben y el crucero ligero SMS Breslau. El Goeben, de la clase Moltke, había zarpado en 1911, medía 180,6 m de eslora, 30 m de manga y desplazaba 25 000 toneladas a 28 nudos. El Breslau, de la clase Magdeburgo, estaba en servicio desde 1910, medía 136 m, 14 m de manga, pesaba 5 281 toneladas y alcanzaba 27 nudos.

Ambos estaban bajo el mando del almirante Wilhelm Souchon y su misión consistía en interceptar cualquier convoy de tropas entre Argelia y Francia en caso de guerra. Sin embargo, la situación los sorprendió: el Goeben estaba reparando sus calderas en el puerto de Pula (actual Croacia, entonces parte del Imperio austrohúngaro, aliado del Kaiser). Ante el riesgo de quedar atrapado en el Adriático, Souchon tuvo que salir al mar y reunirse con el Breslau, que aún tenía trabajos pendientes.
La persecución británica
Los alemanes se refugiaron en Italia, que deseaba mantener la neutralidad, y se prepararon para lo que fuera. Un escuadrón británico bajo el almirante Sir Archibald Berkeley Milne, inicialmente encargado de cubrir el traslado de tropas a Francia, amplió su misión para neutralizar la amenaza de los dos cruceros alemanes. El Mediterranean British Fleet, basado en Malta, incluía tres cruceros de batalla (HMS Inflexible, HMS Indefatigable y HMS Indomitable), cuatro cruceros blindados, cuatro cruceros ligeros y catorce destructores.

En agosto, el escuadrón británico salió a buscar a los alemanes mientras otra parte se posicionaba en el estrecho de Gibraltar por temor a que los cruceros intentaran llegar al Atlántico. Los franceses suspendieron sus operaciones como medida de precaución. Souchon, al enterarse de que Berlín había declarado la guerra, bombardeó los puertos argelinos de Philippeville (actual Skikda) y Bona (actual Annaba) el 3 de agosto.
Después, los cruceros regresaron a Messina y, siguiendo las órdenes del almirante Alfred von Tirpitz, se dirigieron a los Dardanelos. Ni los británicos ni los franceses lograron localizar a los alemanes; los británicos esperaban no encontrarse con la flota austrohúngara y los franceses miraban en dirección opuesta. El 4 de agosto Milne avistó a los barcos pero no actuó, pues Londres aún no había declarado la guerra.
El cruce hacia Estambul
Los británicos siguieron a los cruceros, pero el Goeben tenía sus calderas a media potencia y pronto los propios británicos comenzaron a presentar problemas técnicos. El HMS Indomitable y el HMS Indefatigable quedaron rezagados; sólo el HMS Dublin logró mantenerse al día, aunque perdió contacto por la niebla. Souchon aprovechó la oportunidad para internarse de nuevo en Messina, bajo la protección de la neutralidad italiana. Milne, consciente de la presión italiana, debía esperar 24 horas antes de que los italianos exigieran la salida de los alemanes.

El plazo se cumplió, pero ambos cruceros partieron con escasez de carbón, sin ayuda de la flota austrohúngara que no podía arriesgarse. Regresar a Pula significaba quedar atrapado en el Adriático, así que Souchon tomó la arriesgada decisión de dirigirse a Estambul, con la esperanza de arrastrar al Imperio Otomano al conflicto.
La respuesta aliada y la llegada a los Dardanelos
El 6 de agosto los británicos enviaron una escuadra bajo el mando de Ernest Troubridge, compuesta por los cruceros blindados Defense, Black Prince, Warrior y Duke of Edinburgh, ocho destructores y, como refuerzo, el HMS Dublin. A pesar de su inferioridad numérica, los alemanes superaban a los británicos en potencia de fuego y blindaje; una breve escaramuza entre el Breslau y el HMS Gloucester dejó al primero sin daños significativos. Además, los alemanes eran más rápidos y pronto perdieron de vista a sus perseguidores.
La entrada de Austria‑Hungría en la guerra obligó al almirante Milne a retroceder hacia el Adriático con parte de su flota. Mientras tanto, el Goeben y el Breslau se repostaron en la isla griega de Quíos y retomaron su marcha, arribando a los Dardanelos el 10 de agosto. Berlín presionó al gobierno de Enver Pasha para permitir su paso, pero la neutralidad otomana lo impedía; se alcanzó un compromiso sorprendente.

La compra otomana
Los turcos, indignados por la captura británica de dos buques en construcción en los astilleros de Newcastle (Sultan Osman I y Reshadieh, incorporados a la Royal Navy como HMS Agincourt y HMS Erin), decidieron “comprar” los cruceros alemanes. El 16 de agosto la operación se oficializó: el Goeben pasó a llamarse Yavuz Sultan Selim y el Breslau Midilli, aunque siguieron bajo el mando de sus tripulaciones alemanas y el almirante Souchon recibió el título de comandante de la Armada otomana.
Los tres actores consideraron haber realizado una jugada maestra: los otomanos mantuvieron la neutralidad y reforzaron su flota; los británicos creyeron haber confinado a dos poderosos enemigos en el Mediterráneo; y los alemanes eliminaron a sus perseguidores y prepararon la segunda fase de su plan.
El casus belli contra Rusia
El objetivo final era obligar a Enver Pasha a entrar en la guerra del lado de Alemania, provocando a su vecino, el Imperio ruso. El estrecho de los Dardanelos era la principal ruta marítima rusa; su cierre constituiría un pretexto suficiente para Moscú. El 27 de septiembre la Marina rusa fue vetada para salir del Mar Negro. El 29 de octubre Souchon, acompañado de una escuadra otomana, bombardeó los puertos rusos de Novorossiysk, Feodosia, Odessa y Sebastopol, creando el casus belli buscado.
Como resultado, el 2 de noviembre Rusia declaró la guerra al Imperio Otomano, que abandonó su neutralidad y se alió con la Triple Entente. Las consecuencias fueron múltiples: los almirantes británicos Milne y Troubridge fueron relevados de sus cargos y, aunque exonerados públicamente, sus carreras quedaron marcadas; la guerra se extendió al Oriente Medio, redibujando el mapa de la región y creando nuevos estados; y el bloqueo de los Dardanelos estranguló la economía rusa, contribuyendo al estallido de la Revolución de 1917.

El destino final de los cruceros
Ambos buques participaron en numerosas acciones en el Mar Negro durante la guerra. En 1918 fueron enviados de nuevo al Mediterráneo y lograron evadir a la flota británica que intentaba interceptarlos. Sin embargo, al entrar en una zona minada del Egeo, cerca de la isla de Imbros, el Breslau golpeó varias minas y se hundió, arrastrando a 330 marineros.
El Goeben logró salir con daños considerables, encalló y fue reflotado por el Turgut Reis (originalmente el acorazado alemán SMS Weißenburg, vendido a la armada otomana en 1910). Sus reparaciones le impidieron volver a navegar hasta 1930, año en que trasladó los restos mortales de Mustafa Kemal Atatürk. Continuó en servicio activo durante 24 años más, fue puesta en reserva en 1954 y, sin que se buscara su preservación, fue desguazada en 1973.