Existe una curiosa anécdota que sitúa a un soldado británico y a Adolf Hitler cara a cara en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial. Los documentos de la época (artículos de prensa y correspondencia) indican que ambos estaban convencidos de haber tenido ese encuentro, aunque nunca se halló prueba concluyente. Por eso la historia suele catalogarse como una leyenda urbana.
El encuentro en Marcoing
Henry Tandey, el soldado británico más condecorado de la Gran Guerra, había sido herido varias veces, pero siempre regresó al frente y se destacó al capturar trincheras alemanas con solo una bayoneta. El 28 de septiembre de 1918, Tandey, entonces de 27 años, y un joven Adolf Hitler estaban atrincherados cerca de la localidad francesa de Marcoing.
Durante una ofensiva, los británicos lograron empujar a los alemanes de regreso a sus trincheras. En un momento, Tandey recordó haber visto a un soldado alemán herido, tan cerca que pudieron mirarse a los ojos. El alemán no podía levantar su fusil; Tandey dudó y, finalmente, bajó el arma. El soldado alemán asintió agradecido y se retiró.
La pintura que lo inmortalizó
Años después, el pintor italiano Fortunino Matania, famoso por sus representaciones realistas de la guerra, realizó una obra que mostraba al regimiento británico de los Green Howards. En el primer plano, se ve a Henry Tandey cargando a un compañero herido sobre sus hombros. La pintura fue encargada por los oficiales del regimiento en 1925 y apareció en la prensa de la época.

Hitler recuerda el encuentro
En 1938, durante la visita del primer ministro británico Neville Chamberlain a la residencia de Hitler en Berchtesgaden, el dictador mostró una copia de la obra y contó a Chamberlain que había reconocido a Tandey, recordando el episodio de Marcoing. Según la correspondencia del capitán Weidmann, ayudante de Hitler, el Führer pidió a Chamberlain que transmitiera su agradecimiento personal a Tandey.
William Whateley, sobrino de Tandey, recordó que, al regresar a Reino Unido, Chamberlain llamó por teléfono al veterano para transmitirle el mensaje de Hitler.

El legado de la leyenda
En 1940, Tandey, que vivía en la bombardeada Coventry, expresó en la prensa que se lamentaba de haber dejado con vida al soldado alemán en 1918. No existen pruebas de que ese soldado fuera Hitler, y Tandey nunca habló del episodio hasta que la historia empezó a circular en 1938.
Algunos historiadores creen que la propia propaganda de Hitler alimentó la leyenda para crear la imagen de un líder que había sido salvado por la misericordia británica. Otros la consideran simplemente un mito sin fundamento.
Henry Tandey falleció el 20 de diciembre de 1977, más de tres décadas después de la muerte de Hitler, sin que se haya aclarado nunca si realmente ahorró la vida al futuro dictador.