Hace unos días analizamos los primeros pasos de la robótica militar en el artículo sobre BigDog. La foto que acompaña a esta entrada muestra otro experimento, pero el Kugelpanzer (literalmente "tanque esfera" en alemán) no pertenece al siglo XXI: es una pieza única de la Segunda Guerra Mundial.
Hallazgo en Kubinka
El vehículo se exhibe junto a un Tiger en el Museo de Tanques de Kubinka, en Rusia. Fue recuperado en 1945 en Manchuria por el Ejército Rojo, abandonado tras la caída del frente oriental del Eje. Se cree que los alemanes lo entregaron a sus aliados japoneses, que lo usaron en los últimos combates contra la Unión Soviética antes de la Operación Storm de agosto.
Un concepto con antecedentes
El Kugelpanzer es especial porque es el único ejemplar encontrado y no existen planos ni manuales de fabricación. Sin embargo, la idea de un vehículo blindado redondo ya había surgido en la Primera Guerra Mundial. En 1916, tras la aparición del primer tanque de combate Mark I, los alemanes desarrollaron el Treffas‑Wagen, un coche con dos ruedas gigantes de 3,5 m y un cañón de 20 mm, aunque nunca pasó de la fase de prototipo. En 1918, el Sturmpanzerwagen A7V tomó el relevo.
Proyectos soviéticos paralelos
Durante la posguerra, la Unión Soviética siguió explorando la forma esférica. En 1942, L.P. Mokrousov, ingeniero jefe de la fábrica Red Star en Járkov, presentó un diseño de "tanque destructor" de 10 m de altura y 500 t, con armadura de 200‑250 mm y un potente armamento (dos cañones de 155 mm, ocho ametralladoras y dos AA). El proyecto, conocido como Protivotank, prometía velocidad de 90 km/h y maniobrabilidad gracias a sus orugas centradas y dos motores de 1 000 hp cada uno. Finalmente fue descartado por su complejidad; Mokrousov terminó en el Gulag bajo acusaciones de malversación.
Características del Kugelpanzer alemán
El único ejemplar que llegó a producción fue mucho más modesto: 1,5 m de diámetro, 5 mm de blindaje y una sola ametralladora (posiblemente una MG 34/42 o, en versión japonesa, una 96 LMG). Su motor, probablemente un de dos tiempos, le permitía alcanzar unos 8 km/h. La dirección se lograba con una pequeña rueda trasera, similar al Treffas‑Wagen de 1917. El acceso al interior se hacía por una compuerta trasera; solo una persona operaba tanto la conducción como el disparo.
Los mecanismos internos fueron desmantelados y, por prohibición, no se pueden tomar muestras del material. Algunas teorías sugieren que fue fabricado por Krupp, pero no hay pruebas concluyentes.
Legado y misterio
El Kugelpanzer nunca vio acción real; su aparición al final de la guerra indica que su función probable era la de reconocimiento, no de romper líneas enemigas. Su diseño singular sigue despertando la curiosidad de historiadores y entusiastas, que imaginan cómo habría sido una división completa de estos tanques en combate.