Historia antigua

Operación Rostro: la invasión anglo‑soviética de Irán en la Segunda Guerra Mundial

Contexto y razones estratégicas

Desde la década de 1930 el uso masivo de automóviles y camiones convirtió al petróleo en una fuente clave de riqueza. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, el combustible se volvió un factor estratégico esencial para vehículos terrestres, aéreos y navales.

Esta necesidad de garantizar el suministro de combustible motivó varias campañas militares, entre ellas la curiosa Operación Countenance, que consistió en la invasión conjunta de Irán por fuerzas británicas y soviéticas para asegurar los campos petrolíferos y mantener una ruta de suministro hacia la URSS.

Motivos de la invasión

Reino Unido y la Unión Soviética eran aliados desde que Alemania lanzó la Operación Barbarroja. Ambos temían que Irán, oficialmente neutral pero con inclinaciones pro‑Eje, permitiera a los alemanes acceder al petróleo de Abadan, una zona productora desde 1909 que en 1940 entregaba alrededor de ocho millones de toneladas bajo control de la compañía Anglo‑Iraní.

Además, el ferrocarril transiraní, que conectaba el Golfo Pérsico con el Mar Caspio, se había convertido en la única vía segura para el envío de material a la URSS, dadas las amenazas de los submarinos alemanes y las limitaciones del transporte terrestre. Un tercer factor era la aspiración soviética de incorporar partes de Azerbaiyán y Turkmenistán.

Situación política iraní

El sha Reza Khan no compartía la política antisemita de Hitler (las embajadas iraníes salvaron a miles de judíos), pero admiraba al régimen nazi. Antes de la guerra Irán se modernizó con la ayuda de técnicos alemanes y, desde 1939, Alemania era su principal socio comercial. En 1931 Reza Khan había revocado la concesión D'Arcy, que entregaba el 90 % de las ganancias petroleras de Abadan a Londres, lo que le alejó del Reino Unido.

En verano de 1941 el gobierno iraní fue presionado para expulsar a unos mil residentes alemanes, considerándolos estratégicamente importantes. Tras negarse y frente a manifestaciones germanófilas, el tema se convirtió en casus belli y el 25 de agosto se inició la invasión.

Desarrollo de la Operación Rostro

La primera acción se dio en Abadan, donde el destructor HMS Shoreham bombardeó el puerto para cubrir el desembarco anfibio y aerotransportado de dos batallones de la 24ª Brigada india, que capturó la refinería esa misma tarde. Simultáneamente, una fuerza combinada soviético‑británica‑india, protegida por la Royal Navy, ocupó sin mucha resistencia el puerto de Bandar‑e‑Shahpur, punto de inicio/final del ferrocarril transiraní.

La RAF atacó bases y comunicaciones mientras otros batallones indios avanzaban por diferentes rutas, con el objetivo doble de tomar los campos petrolíferos Naft‑i‑Shah y asegurar el paso de Pai Tak, garantizando la continuidad del corredor ferroviario. En terreno montañoso la operación resultó más difícil.

Los soviéticos, provenientes de Transcaucasia y Turkmenistán, capturaron el Azerbaiján iraní y avanzaron hacia el sur para enlazarse con sus aliados en Sanandaj y Qazvin. En dos días se cumplieron todos los objetivos y se lanzaron folletos sobre el Teherán aislado invitando a la rendición; el sha, que había pedido ayuda a EE. UU., tuvo que negociar el 29 de agosto.

Fuerzas en conflicto

El Iraqforce, rebautizado Paiforce, estaba compuesto por tres divisiones, dos brigadas de infantería india y una brigada británica de caballería blindada, sumando unos 200 000 hombres con tanques, artillería y aviación bajo el mando del teniente general Edward Quinan.

Los soviéticos enviaron tres ejércitos (44.º, 47.º y 53.º) bajo el general Dmitry Timofeyevich Kozlov, con mil tanques. Solo encontraron resistencia real en el puerto de Bandar Pahlavi, en el Caspio, pero la fuerza aérea soviética lo neutralizó.

Irán movilizó nueve divisiones de infantería, dos de ellas motorizadas con tanques franceses obsoletos y cincuenta panzers alemanes, pero sin fuerza aérea y con escasa preparación. La sorpresa del ataque impidió organizar una defensa eficaz; además, el sha rechazó la recomendación de sus generales de destruir la red de carreteras, que había costado mucho construir.

Rendición y consecuencias inmediatas

El colapso fue total: los oficiales iraníes simpatizaban con los británicos, los soldados abandonaban sus puestos ante la fama del Ejército Rojo y cualquier plan resultaba imposible. Reza Khan, que había amenazado con ejecutar al jefe de sus fuerzas, negoció la capitulación el 29 de agosto tras evacuar a su familia a Isfahán.

El primer ministro Ali Mansur, considerado pro‑británico, fue destituido y sustituido por Mohammad Ali Foroughi, quien, a cambio de que los invasores no entraran en la capital, prometió expulsar a todos los ciudadanos de países del Eje y entregar a sus diplomáticos a los británicos y soviéticos.

El sha intentó huir, pero la presencia del Ejército Rojo en Teherán a mediados de septiembre provocó su destitución y posterior abdicación; murió en el exilio en Sudáfrica antes de que terminara la guerra.

Los británicos contemplaron restaurar la dinastía Qajar, pero su representante, Hamid Hassan Mirza, había crecido en Gran Bretaña y no hablaba persa. Finalmente, el trono quedó en manos del hijo de Reza Khan, Mohammad Reza Pahlavi, que gobernó hasta la Revolución Islámica de 1979.

Los ejércitos invasores abandonaron Teherán el 17 de octubre, pero dividieron el país: el norte bajo control soviético y el sur bajo el británico, con el compromiso de retirarse seis meses después del fin de la guerra. En septiembre de 1943 el sha declaró la guerra a Alemania, lo que facilitó su ingreso a la recién creada ONU y transformó a Irán de país ocupado a aliado.

Intentos alemanes de sabotaje

Los nazis intentaron romper el corredor persa en tres ocasiones:

  • Financiando a la organización fascista Melnune Iran, que careció de apoyo popular y gubernamental.
  • La Operación François (verano de 1943), una misión de sabotaje liderada por Otto Skorzeny y el batallón SS Jäger 502, que fracasó por falta de recursos.
  • La Operación Long Jump, plan para asesinar a Roosevelt, Stalin y Churchill durante la Conferencia de Teherán. Skorzeny volvió a estar a cargo, pero la trama fue descubierta y desarticulada por agentes soviéticos liderados por el joven oficial Guevork Vartanián.

Conferencia de Teherán y la presencia estadounidense

La Conferencia de Teherán, celebrada en noviembre de 1943, buscaba concluir la anterior, consolidar la cooperación iraní y resolver asuntos pendientes: apertura de un segundo frente en Europa, respeto a la soberanía iraní y ayuda económica para la reconstrucción tras la devastación de infraestructuras y la inflación del 450 % que desencadenó disturbios sociales.

Ese mismo año llegó un contingente estadounidense al corredor persa; más de un tercio del material enviado a la URSS (y a Irán) bajo el Lend‑Lease Act transitó por esa ruta, lo que tranquilizó a la población respecto a la promesa anglo‑soviética de retirada.

Ocupación prolongada y repercusiones postguerra

La URSS codiciaba Azerbaiyán y Kurdistán, por lo que durante la ocupación fomentó el partido comunista local, el Tudeh, que difundió propaganda contra los terratenientes (arbabs). Dos meses después del fin de la guerra surgió la República Popular de Azerbaiyán con apoyo soviético, seguida de la República Popular Kurda, ambas respaldadas por el Ejército Rojo.

El 2 de marzo de 1946, seis meses después del fin de la guerra, los británicos cumplieron su compromiso y comenzaron a retirar sus tropas. Los soviéticos se mantuvieron hasta mayo, pese a la denuncia de Irán ante el Comité de Seguridad de la ONU, que no tomó medidas. Ambos continuaron compartiendo el petróleo iraní.