Historia antigua

¿Por qué la Confederación Iroquesa declaró la guerra a Alemania en 1942?

Introducción

En 1942 la Confederación Iroquesa proclamó la guerra contra la Alemania nazi, una acción que sorprendió a muchos y que, aunque para Hitler pudo ser solo una curiosidad, reveló la autonomía y el sentido de soberanía de esta antigua unión de naciones.

Orígenes y nombres de la Confederación Iroquesa

La Confederación estaba compuesta originalmente por cinco pueblos del noreste de los Estados Unidos: Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga y Seneca. En 1722 se incorporó el pueblo Tuscarora, completando los seis miembros. El término "iroquesa" no es autóctono; lo acuñó el francés Samuel de Champlain a partir de la palabra algonquina irok‑ois, aunque hoy se prefiere el nombre propio Haudenosaunee o Nadowa, que significa “pueblo de la gran casa”.

¿Por qué la Confederación Iroquesa declaró la guerra a Alemania en 1942?

Fundación y la Gran Ley de la Paz

La fecha exacta de su creación es incierta; algunos investigadores la sitúan a mediados del siglo XV, otros entre 1535 y 1570, y hay teorías que la remontan al año 1142 por coincidencia con un eclipse. Según la leyenda, el pacificador Deganawida, con la ayuda de Jigonhsasee y Hiawatha, logró unir a las tribus mediante la Gran Ley de la Paz, escrita en un cinturón de wampum y compuesta por 117 artículos que garantizaban igualdad legal y política.

Esta ley inspiró, según algunos historiadores, la Constitución de los EE. UU. al establecer consejos mixtos de hombres y mujeres con voto igualitario y la elección de sachem (jefes) que ejercían autoridad supervisada por los consejos.

Organización política y militar

Las decisiones se tomaban por voto; se elegían sachem supremos, guerreros y un consejo de ancianas que proponían los temas a debatir. Aunque la paz interna era la norma, la Confederación no dudaba en hacer la guerra a otros pueblos, como los algonquinos, hurones e innus, aliados de los franceses en la llamada Guerra de los Castores.

La Confederación en la Revolución Americana

Durante la Guerra de Independencia, el Imperio Británico solicitó el apoyo iroqués contra Francia. La respuesta fue dividida: Mohawk y Seneca apoyaron a los británicos, Oneida y Tuscarora respaldaron a los colonos, mientras que Cayuga y Onondaga mantuvieron la neutralidad. La Gran Ley exigía unanimidad, lo que imposibilitó una decisión conjunta. En 1779 George Washington ordenó una campaña de represalias bajo el mando del general John Sullivan, destruyendo aldeas iroquesas y obligando a gran parte de la población a emigrar a Canadá.

Situación antes de la Segunda Guerra Mundial

Para la década de 1940 la Confederación había recuperado cierta estabilidad. Canadá ya era independiente y EE. UU. y el Reino Unido mantenían una alianza firme. Tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, los iroqueses, considerándose hermanos de esas naciones, expresaron su intención de apoyar a los Aliados.

La decisión de declarar la guerra en 1942

El 13 de junio de 1942 la Confederación emitió una declaración de guerra contra Alemania, leída al día siguiente en los escalones del Capitolio de Washington. La medida buscaba afirmar su soberanía y evitar ser considerados simplemente como sujetos de la legislación estadounidense.

Contexto legal: Ex parte Green y la Ley de Nacionalidad

En 1940 el Selective Training and Service Act instauró el servicio militar obligatorio en EE. UU., incluyendo a los nativos americanos. Un iroqués llamado Warren Eldreth Green impugnó la Nationality ActEx parte Green, confirmó que Green era ciudadano estadounidense, lo que supuso para la Confederación una afrenta a su autonomía.

Como respuesta, los iroqueses declararon la guerra por su cuenta y permitieron que sus miembros se alistaran en los ejércitos aliados como si fueran de una nación aliada más, incluso nombrando simbólicamente a Stalin como “jefe honorario”.

Conclusión

La declaración de guerra de 1942 fue, en esencia, una protesta contra la falta de reconocimiento de la soberanía iroquesa y una muestra de solidaridad con los Aliados. Aunque la medida no cambió el curso de la contienda, sí subrayó la compleja relación entre los pueblos originarios y el Estado estadounidense.