Historia antigua

Cuando 36 luxemburgueses defendieron el castillo de Vianden contra 250 de la Waffen‑SS

Un frente poco conocido de la Segunda Guerra Mundial

Cuando pensamos en las batallas europeas de la Segunda Guerra Mundial, normalmente imaginamos a alemanes o italianos enfrentándose a británicos, estadounidenses o soviéticos, y a veces a franceses, holandeses, balcaneses o escandinavos. Lo que rara vez nos viene a la mente es la Wehrmacht combatiendo contra soldados luxemburgueses. Sin embargo, Luxemburgo vivió varios choques, y el más famoso tuvo lugar en el castillo de Vianden.

Vianden: de fortaleza romana a pueblo fronterizo

Vianden es una pequeña localidad de poco más de dos mil habitantes, situada en el valle del Our, en el noreste del país, a escasos kilómetros de la frontera alemana. Su origen se remonta a un castellum galo‑romano y, durante la Edad Media, se convirtió en un centro artesanal (cerrajería, tonelería, textil) que coexistía con la viticultura y la ganadería porcina, esta última acompañada de una importante actividad curtidora. Entre los siglos XI y XIV, los condes de Come construyeron allí su castillo. Un terremoto seguido de un incendio lo dejó tan dañado que sus propietarios se trasladaron a los Países Bajos (ancestros de la familia Orange‑Nassau) y el edificio quedó abandonado.

En 1820 un comerciante local lo compró, vendió casi todo su contenido y también sus piedras, dejando solo ruinas escasas. Tres décadas después se inició una restauración parcial; la capilla fue la que mejor sobrevivió. En 1871 el escritor Victor Hugo se alojó allí. En 1890 el gran duque de Luxemburgo, Adolfo de Nassau‑Weilbourg, encargó una reconstrucción más ambiciosa que se prolongó hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en 1939, la obra quedó inconclusa.

Cuando 36 luxemburgueses defendieron el castillo de Vianden contra 250 de la Waffen‑SS

Ocupación y resistencia luxemburguesa

Luxemburgo fue ocupado y anexado por la Alemania nazi en 1940. La mitad del ejército huyó para incorporarse a las fuerzas belgas, británicas o a la Legión Extranjera, al igual que muchos civiles. Surgieron organizaciones colaboracionistas, como el Volksdeutsche Bewegung, y, al año siguiente, la Resistencia luxemburguesa, que organizó grupos clandestinos como Letzerburger Ro’de Lé’w (León Rojo luxemburgués), PL‑Men (Operaciones Subterráneas), Lëtzeburger Patriote Liga y otros. Su labor principal consistía en esconder a jóvenes para impedir su reclutamiento, distribuir propaganda antinazi, ayudar a refugiados políticos a cruzar a territorio aliado, convocar una huelga general y, cuando disponían de armas, ejecutar actos de sabotaje. La falta de coordinación y la diversidad ideológica (comunistas, liberales, católicos) limitó su efectividad.

En el otoño de 1944 la situación cambió: los Aliados avanzaban sin detenerse y la Wehrmacht retrocedía. Gran parte de Luxemburgo fue liberada por el ejército estadounidense, quedando solo algunas poblaciones en el noreste bajo control alemán. Ante el temor de una contraofensiva –que efectivamente se produciría un mes después– la Resistencia dejó de lado su carácter guerrillero y se organizó como una milicia nacional con servicio militar obligatorio, provista de uniformes, armas y municiones por los Aliados. Su misión principal era vigilar la frontera con Alemania y avisar de concentraciones enemigas; el castillo de Vianden, situado en una colina entre 394 y 560 m de altitud, era un punto estratégico con vistas al territorio alemán.

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El ataque alemán y la defensa del castillo

El 15 de noviembre de 1944 los luxemburgueses, tras avistar una pequeña patrulla alemana entre Wiessen y Bettel, la atacaron y mataron a cinco soldados. Aunque el enfrentamiento fue menor (solo once alemanes y sin bajas luxemburguesas), el mando alemán comprendió que el castillo revelaba sus movimientos y decidió recuperarlo. Envió una unidad de la Waffen‑SS compuesta por soldados alemanes, de territorios ocupados y de otras nacionalidades que cumplían con los criterios arios. El general Erich Brandenberger, al mando de la 7ª Armada, asignó a la operación un contingente de 250 hombres.

Los defensores luxemburgueses contaban con apenas treinta milicianos. Los estadounidenses les habían entregado equipo, pero no refuerzos; sin embargo, se sumaron cinco soldados estadounidenses y un intérprete belga. La población civil fue evacuada y los combatientes se atrincheraron en el castillo bajo el mando de Victor Abens, militante del LSAP (Partido Socialista Obrero Luxemburgués) y de la Lëtzeburger Volleks Legio'n. El domingo 19 de noviembre iniciaron la defensa. La Waffen‑SS atacó con lanzagranadas, intentando abrir brechas en los muros. A pesar de su superioridad numérica, tardaron mucho en avanzar porque los defensores disparaban desde coberturas elevadas.

Finalmente lograron volar una sección del muro, por la que ingresaron seis soldados que abrieron la puerta principal. Dentro del recinto había numerosas construcciones y casas que los milicianos defendieron casa por casa. La contienda dejó 37 soldados alemanes muertos, tres gravemente heridos, tres ligeramente heridos y un civil que falleció en su vivienda por la explosión de una granada. Ante esas pérdidas, el oficial alemán –cuyo nombre se desconoce– ordenó la retirada, posiblemente para reincorporarse a la fuerza principal que se preparaba para la contraofensiva. Los luxemburgueses mantuvieron victoriosamente el castillo.

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La contraofensiva alemana y la Batalla de las Ardenas

Un mes después, el 16 de diciembre, la Wehrmacht y la Luftwaffe lanzaron la Operación Wacht am Rhein (Guardia del Rin), la temida contraofensiva que sorprendió a los Aliados. Aunque se desarrolló mayormente en los bosques belgas de las Ardenas –de ahí su nombre de Batalla de la Aguja (Battle of the Bulge)– la parte sur se libró en territorio luxemburgués. Los Aliados tuvieron que enviar refuerzos y material para enfrentar el crudo invierno, pero lograron contener el ataque.

La Batalla de la Aguja concluyó el 25 de enero de 1945, con un resultado táctico de empate pero una catástrofe para los alemanes, que perdieron decenas de miles de hombres y gran cantidad de material. El temor a una nueva ofensiva llevó a los Aliados a solicitar ayuda a la URSS, que respondió con la ofensiva Vístula‑Oder, acercando al Ejército Rojo a 70 km de Berlín a principios de febrero. Los milicianos luxemburgueses también aportaron su granito de arena: dispararon desde el castillo contra los paracaidistas de la 4ª compañía Fallschirm‑Pionier del 5.º batallón, aunque luego tuvieron que retirarse para unirse a las fuerzas estadounidenses.

Legado de Victor Abens y del castillo

Tras la contienda, Victor Abens, múltiple condecorado, fue nombrado diputado nacional y alcalde de Vianden. En 1964 se convirtió en miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y, en 1979, en europarlamentario, retirándose en 1987 y falleciendo en 1993 en Lieja. En su honor, la plaza del ayuntamiento de Vianden lleva su nombre.

El castillo demostró que aún en la guerra moderna conservaba valor militar, pero su uso se orientó al turismo. En 1962 se restauró el arsenal y, a partir de 1977, tras su traspaso al Estado, se emprendió una rehabilitación que concluyó trece años después. Hoy está abierto al público y, curiosamente, muchos de sus visitantes son alemanes.