Caza de renos y mamuts (c. 18 000 a.C.)
En las últimas etapas de la última glaciación, las extensas llanuras de Europa y Asia fueron invadidas por manadas de renos, caballos, bisontes y mamuts lanudos. Los humanos aprovecharon estas abundantes fuentes de alimento, pieles, huesos e incluso marfil.
Nuevas tácticas
Para capturar a los gigantescos mamuts y bisontes, y para seguir el ritmo veloz de caballos y renos, los cazadores tuvieron que desarrollar estrategias innovadoras. Cuando una comunidad descubría un método eficaz, otras la imitaban rápidamente. El éxito en la caza de una especie motivaba a los grupos a especializarse, a veces en detrimento de otras presas. En Ucrania, el bisonte fue una presa ocasional, pero tanto allí como en Europa Central la preferencia pasó al mamut. En Europa Occidental, los animales más cazados eran los caballos y los renos.
En busca de presas
Los grupos de cazadores que habitaban cuevas y abrigos rocosos, como los de La Madeleine en el suroeste de Francia, seguían las migraciones estacionales. En verano perseguían a los renos hacia el norte y, en invierno, los seguían de regreso al sur. Estos cazadores, conocidos como magdalenienses, establecían campamentos temporales en el norte y también practicaban la pesca. Sus asentamientos cerca de los ríos les permitían capturar salmones que, en esa época, ascendían por los ríos del suroeste para desovar.
Prehistoria
Estas prácticas forman parte del complejo entramado de la vida humana durante el Paleolítico Superior, evidenciando una adaptación constante al entorno cambiante y a la disponibilidad de recursos animales.