El absolutismo inglés colapsó por la forma despótica de gobernar y la persecución de quienes se oponían a la religión oficial. El descontento popular se extendió por todo el reino y preparó el terreno para la revolución.
Reinado de Isabel I (1558‑1603)
Isabel, hija de Enrique VIII y Ana Bolena, se distinguió por su inteligencia y carácter firme. Su reinado, uno de los más dinámicos de la historia inglesa, se caracterizó por los siguientes hitos:
- Establecimiento del anglicanismo como religión oficial del Estado, con medidas enérgicas contra católicos y protestantes que se opusieran al nuevo credo.
- El caso de María, Reina de Escocia. María Stuart fue acusada del asesinato de su esposo, el conde de Darnley, y de su rápido matrimonio con el conde de Bothwell. Su presencia en la corte inglesa amenazaba tanto por su belleza como por su derecho dinástico a la corona. Tras varias conspiraciones contra Isabel, María fue encarcelada en la Torre de Londres durante 19 años, juzgada y ejecutada el 8 de febrero de 1587.
- La Armada Invencible. Felipe II de España, bajo el pretexto de vengar la muerte de María, envió una gran flota contra Inglaterra en 1588.
- Expansión colonial. Sir Walter Raleigh fundó colonias agrícolas y comerciales en América del Norte, entre ellas Virginia, nombrada en honor a Isabel, quien permaneció virgen toda su vida.
Absolutismo de los Estuardo
En 1603 la corona pasó a la dinastía Estuardo con Jacobo I, hijo de María Estuardo. Los reyes estuardo gobernaron de manera despótica, intentando imponer el anglicanismo a cualquier costo. Las principales sectas religiosas que surgieron fueron:
- Presbiterianos: rechazaban la jerarquía eclesiástica y defendían la autoridad exclusiva de los presbíteros.
- Puritanos: buscaban una estricta observancia del Evangelio y rechazaban cualquier autoridad eclesiástica que consideraran corrupta.
- Cuáqueros: fundados por George Fox, enfatizaban la guía del Espíritu Santo.
- Independientes: defendían que cada creyente era su propio sacerdote; bajo el liderazgo de Oliver Cromwell, se convirtieron en fuerza política y establecieron la República.
El absolutismo de Jacobo I y su hijo Carlos I persiguió brutalmente a estas sectas. Muchos puritanos y cuáqueros emigraron a América, fundando las primeras colonias que luego serían Estados Unidos. El descontento popular creció y preparó la revolución.
Fracaso del absolutismo en Inglaterra: la revolución de 1648
La Revolución de 1648 marcó la victoria del gobierno republicano encabezado por Oliver Cromwell. Se divide en tres fases:
- Conflicto entre la Corona y el Parlamento.
- Guerra civil entre partidarios del rey y del Parlamento.
- Dictadura de Cromwell.
Conflicto entre la Corona y el Parlamento
El Parlamento, compuesta en gran parte por simpatizantes de las sectas, protestó contra las deportaciones masivas. Carlos I abusó del derecho real de disolver la asamblea y la mantuvo cerrada durante 11 años (1629‑1640). Ante la necesidad de financiar la guerra contra los calvinistas escoceses, el rey convocó nuevamente al Parlamento, que se declaró “Parlamento Largo” (1640‑1653) y juró no disolverse sin su propio voto.
Guerra civil
El enfrentamiento se volvió inevitable. Parte del ejército apoyó al rey, mientras otra facción, liderada por Oliver Cromwell, defendió al Parlamento y la causa republicana. Tras el juicio y la ejecución de Carlos I el 30 de enero de 1649 –primer regicidio legal en la historia–, se instauró la República.
Dictadura de Cromwell
Cromwell, proclamado Lord Protector, estableció un gobierno autoritario bajo el nombre de Commonwealth de Inglaterra. Entre sus acciones más destacadas:
- Una sangrienta campaña contra Irlanda, que resultó en la confiscación de tierras y la repoblación con colonos ingleses.
- Una guerra contra Escocia, que había apoyado al hijo de Carlos I, Carlos II, y que terminó con la subyugación escocesa.
- La disolución del Parlamento en 1653 y su confinamiento, con la famosa señal en la puerta: “Esta casa está en alquiler”.
- La promulgación de la Navigation Act, que obligaba al comercio exterior a utilizar buques de la nación propietaria de la mercancía, favoreciendo enormemente la economía inglesa.
Fin de la República
Cromwell murió en 1658 de una fiebre. Su hijo, Ricardo Cromwell, carecía de capacidad para gobernar y, tras apenas cinco meses, el ejército dirigió por el general George Monck restauró la monarquía, invitando a Carlos II al trono en 1660.